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17 abril 2013

LA PANTOJA

la pantoja

Bien podía ser a la hora de la media tarde o a la del mediodía: el momento que fijaba la Santa Inquisición para que el hereje penara su culpa al calor de la hoguera. El motivo podía ser variado, desde la herejía hasta la brujería, sin menoscabo de la rivalidad molesta al cabecilla del lugar, fuese clérigo o civil.

Y desde la razón fundada, toda vez que en aquellos tiempos “el pecado” tenía gran relevancia, hasta la insidia más falaz, el abanico que ocasionaba la muerta al calor de las llamas era como el de su frágil tela que daba lugar a que sus varillas pudieran dar más vueltas que un tornillo sin fin, ancladas en su eje.

Pero en sí, no era la justicia al reo lo más relevante, sino las iras que desataban unos vecinos que asistían al ajusticiamiento como si de una fiesta fuera. Ignorando sus causas, pero… ¿Qué más les daba?

¡Al fuego! ¡Al fuego! Gritaban.

¡Muerte! ¡Muerte! Clamaban.

Eran gritos de sed de venganza que ni por asomo iban a calmar sus bocas enfurecidas ni saciar su hambre siquiera. Pero allí se agolpaban cuales hordas salvajes viendo cómo el reo chamuscaba sus carnes hasta el último respiro.

Terminada la fiesta, cada uno a su choza con vivas al aire y mueran los "apestados".

Tres, cuatro, cinco, diez siglos o más han pasado desde aquellas horas de fiestas y nada, nada, parece haber cambiado. Sí en las formas, pero exactamente igual en el fondo.

Hoy hemos tenido la ocasión de comprobarlo a la salida en la Audiencia Provincial de Málaga en ocasión del juicio de una famosa tonadillera una vez conocida la sentencia: la de la pena al reo.

Ciertamente no había ninguna hoguera, pero la “hora de la fiesta”... calcada.

4 comentarios:

Jose Luis Aroca dijo...

He visto el video donde se le dice choriza,mangante y más cosas.
Tampoco era de esperar la reacción de la multitud,pero pienso que se lo ha ganado a pulso.
Ha sido juzgada y condenada,por los delitos que cometio,que incluso pienso han sido menor de lo que pensaba.
Cuantas familias se han quedado sin el dinero que ella ha sustraido.
Sinceramente,no me da pena.
Es mi opinión.
Saludos Julio.


Julio Cob dijo...

José Luis tienes razón, para eso debería estar la justicia que no sucede en todos los casos. En especial, en aquellos personajes de sobra conocidos que se han hecho millonarios sin ni siquiera ser imputados ni perseguidos, ni por la prensa mediatica ni por los tribunales, poderes ambos que han preferido mirar a otra parte.
Pero esta no es la cuestión, sino ver que no hemos avanzado nada. Aspectos como éste nos trasladan a la Edad Media donde el populacho procuraba sus horas de fiesta y jolgorio.
Un abrazo José Luis.


Amparo Lleó dijo...

Evidentemente los dos teneis razon. Solo voy a añadir una frase de Concepcion Arenal: Odia el delito pero compadece al delincuente.

Julio Cob dijo...

Hola Amparo, José Luis tiene razón, lo que sucede es que planteo la cuestión desde otro punto de vista.
Es indignante lo que sucede y sea la calle quien juzgue y condene a las personas. Nos hemos cargado el estado de derecho y los jueces tienen mucha culpa de ello.

Saludos