Si das una vueltecita por mi Blog, espero sea de tu agrado.

04 enero 2016

VUELVA VD. MAÑANA.


En el vasto erial español queda muy poco margen para el resuello. Las patochadas, al orden del día, surgen como setas. Crecen y se reproducen en cualquier lodazal de nuestro hispano bosque. Convertida en selva cainita, yerma de ideas nobles, depredadora de sus raíces, se entrega al esperpento. La fauna ibérica fija su timón rumbo hacia lo desconocido. La brújula desnortada, tan asequible a la manada, se convierte en santo y seña cual pseudo garante de un viaje a un mundo mejor del que no se tienen noticias. Si acaso, susurros de rancias leyendas para algunos deseadas.

Nuevos vientos acuden al muladar patrio, cálidos en su equipaje y en perpetuo zigzag. Lanzan arengas de concordia sobre un confuso lienzo urbano, al socaire de los contenedores, auténticas trincheras de un espíritu nacional de nuevo cuño que mediante soplidos tratan de inculcar. La nueva Biblioteca Nacional tiene sus alforjas.

El otrora seny catalán, adormecido por hierbas del Montserrat, ha sido sustituido por la alquimia de las aulas. De sus pupitres, mesías irredentos esparcen venturosas loas en el jardín de barrio a la espera de una jornada electoral, nuevo deporte habitual, de moda y en auge, salvoconducto de la ingenuidad.

Su mensaje se ha esparcido por la piel de toro, salva valles y ríos, montes y mesetas. La jauría domina un mundo feliz en el que durante las horas de mayor audiencia son valores al alza. Sus frutos cumplen su cometido. El insomnio se convierte en alucinógena duermevela.

Tiendas y comercios en jornadas de rebajas abren sus puertas y el gran vendaval embravecido vacía sus anaqueles. La holleja de la uva ha escupido las horas. Hasta doce veces. Un nuevo año comienza. El gran sainete nacional, dispuesto en sus bambalinas, lucirá en su apoteosis.


El vuelva Vd mañana de Larra, tan español y penitente siempre, vuelve de lleno a la geografía nacional. En esta ocasión al servicio de la patochada cual marca de la casa, mal que les pese por otra parte a quienes renieguen de su identidad.

16 noviembre 2015

Y LA TENEMOS PERDIDA


En el contexto de nuestra civilización y en sus últimos cien años, dos guerras mundiales pusieron en jaque los cimientos de la vieja Europa.  Si en la primera fue el caballo el protagonista en los campos de batalla, décadas después, los tanques avanzaban demoledores vía París, arrasando cuanto encontraban a su paso; fue la artillería la que definitivamente dio la victoria final a quienes mejor se habían pertrechado.

Pero todo esto navega por las páginas de la historia. Se nos asemeja tan antiguo, como los elefantes de Aníbal cruzando los Alpes en su objetivo sobre Roma.

Inmersos en el siglo XXI, los satélites espaciales dominan el mundo, acercan los pueblos y el espíritu del mal juega siempre en casa propia, favorecido por una sociedad que se lo pone fácil.

De antiguo, La Cristiandad y tras el renacimiento Europa, nuestra culta civilización, acrisolada por Grecia y Roma, supo dejar de lado tanto las sucesivas cruzadas como las guerras de religión, imponiéndose el Humanismo, la Ilustración, el Constitucionalismo y la Democracia. Doctrinas éstas en la actualidad amenazadas por un fundamentalismo originario de la de "un solo libro", anclada en su particular medioevo.

Aunque no siempre fue un camino de rosas: el fango, especialmente a lo largo del siglo XX, hizo acto de presencia con diversas caretas, algunas más vomitiva que otras, siempre contrarias a la libertad y en la actualidad presentes con sus falsarios maquillajes.

Ahora ha sido París, pero antes fueron New York, Madrid, Londres, Beirut, Bombay, Nairobi, Moscú, Bali, Estambul, Casablanca, Túnez, etc. ciudades que han estado a merced de un kalashnikow, de una mochila olvidada, de un cinturón con dinamita anudado a la barriga de un “lobo solitario”.

Internet es el escenario perfecto para poner en práctica un objetivo germinado por la escisión salvaje sunita chiita del siglo VII, que ha llegado hasta nuestros días fortalecido por la supuesta defensa de la libertad que sectores muy concretos y conocidos de nuestra sociedad, avivan en su ignorancia y en muchas ocasiones con malicia.

La III Guerra Mundial está abierta y sus batallas se proyectan en las calles de cualquier ciudad. Las trincheras pertenecen al pasado. Dos bandos enfrentados: uno a merced del terrorismo que lo sufre; el otro con la artillería de su Guerra Santa en su ancestral lucha contra el infiel, favorecido por un sector de nuestra sociedad, a la sazón idiotizado en su búsqueda de culpables. El mismo que apoyó la tiranía bolchevique en su persistente genocidio que desde principios del siglo XX aún perdura en nuestra geografía universal.

III Guerra Mundial para un bando Santa, de duración indefinida y por ello pérdida. Tal cual. 

05 noviembre 2015

LOS ESPADONES


Durante el siglo XIX y hasta el periodo de la Restauración Borbónica (las únicas décadas de tranquilidad en los finales de aquel siglo) fue muy frecuente la puesta en escena de los llamados “espadones”. Salidos de los alrededores de la corte isabelina, “sable en mano”, que igual lo empuñaban con la diestra que con la siniestra, de una u otra forma, si algo significaban para España no era más que una forma de “mal gobierno” que en horas de normalidad democrática les hubiese llevado con sus huesos a la cárcel.  Circunstancia que ya se daba desde la vuelta al poder del llamado por el pueblo “el Deseado”, aclamación repetitiva durante todo el siglo XX que se mantiene vigente con gran vocación popular. Con especial entusiasmo tras la guerra civil, que cuales ojos del Guadiana, se observa en la actualidad en forma de “Diada”.

Los espadones y circunstancialmente espadonas, surgen de nuevo, en esta ocasión desde un fétido hemiciclo autonómico -cuyo mayor beneficio en “forma de pelas” y en la cuantía del tres, cuatro o cinco por ciento durante los últimos treinta y cinco años, se ha destinado a un clan familiar con su delfín adosado- con supuestas pretensiones democráticas, en unas leyes cuyo artículo fundamental se basa en el incumplimiento de nuestra Carta Magna, que una dama, Carmen Forcadell, en su martirologio político, se ufana de una legitimidad a la sazón usurpada a la soberanía nacional.

El espadón del XIX se corresponde con el golpista actual.

Cataluña lo tuvo y ahora también. Si en los años decimonónicos lograban su deseo por su privilegiada situación cortesana, la manipulación desde la caja tonta autonómica junto al adoctrinamiento en las escuelas que falsea las páginas de nuestra historia, ellos unidos, escenifican la mayor patochada de nuestros días, haciendo posible un esperpéntico “golpe de estado” fortalecido por una desvergonzada Fiscalía del Estado y ante un inepto Tribunal Constitucional, que más que combatir el despropósito, lo alientan.

Al menos en los últimos años.

30 octubre 2015

JOAN RIBÓ, MARTILLO Y YUNQUE


Joan Ribó abre el balcón de “su ayuntamiento” y desde su cubil lanza al exterior todo lo que en sus miserias se esconde. Las propias de un miserable.

Su actitud no es otra que herir los sentimientos de los valencianos y cuanto más hondos se encuentran,  más los agrede. Joan Ribó es un provocador.

Un día le puso “la soga” a nuestra Senyera y desde los hostiles campos de su estelada, en los que tan a gusto la aireaba, ha llegado al “cap i casal”  con su encomienda de atentar contra la cristiana simbología de los camposantos, a la sazón tan significada para más del 90% de las familias valencianas.

Joan Ribó siempre nadó y guardó sus ropas entre minorías, aunque ahora el traje sin corbata le venga grande en su "Compromís" oportunista, lo que no le impide lanza en ristre y en bicicleta, arrasar sin contemplaciones a una sencilla Cruz o apartar de cuajo para esconderla en un rincón, la imagen de la Geperudeta.

Joan Ribó fustiga a los débiles; en su imaginario se mantienen nubes de humo y fuego surgidas de aquellos tejados de iglesias y conventos de los años treinta que, dicho sea de paso, forman parte de su ideario, cual santo y seña, aunque eso sí sea en rito pagano incrustado en su identidad.

Joan Ribó no se anda con rodeos y por eso elige la bicicleta. Más directo, lo que no significa más cercano,  ha atacado con toda dureza los sentimientos más ancestrales y de evidentes raíces cristianas en las fechas más indicadas.

En los días previos a la festividad de “Todos los Santos” cuando son visitadas las tumbas sagradas por los familiares que, más o menos creyentes, no reniegan de aquello que ahora Joan Ribó les prohíbe.

Si antes declaró su intención de ser alcalde de todos los valencianos, ahora y en su malicia, da a conocer su perversa actitud.

¡Qué por él no queda!

09 octubre 2015

EL 9 D'OCTUBRE



Llega "el 9 de Octubre" y vemos el color rojo en el almanaque oficial que nos indica estar ante un día festivo. Festividad que lo es para la Comunidad Valenciana desde 1982 y que también lo había sido el año anterior, pero sólo para la ciudad de Valencia, antiguo "cap i casal" del Reino. 

Día festivo que reúne muchas casuísticas que nos invita a la reflexión, cualidad ésta no muy acorde con nuestra forma de ser en la que aunque el "pensat y fet" no se corresponda siempre, lo cierto es que ha dejado callo.

Para una parte de los valencianos y por la posibilidad tan frecuente que se produce, la festividad supone el "puente de octubre". Unos días idóneos para alejarse hacia algún lugar de descanso o diversión. Para otros es Sant Dionís y su "mocaora", por lo que acuden a las pastelerías con sus escaparates repletos de mazapanes en forma de frutas, con los famosos "piuleta i tronador" que rompen por una día nuestra dieta alimenticia.

Sin embargo, para un sector representa el día del "nacimiento de un pueblo", como si con anterioridad al "milagroso" día de aquel 1238, Valencia hubiese sido un páramo y de repente el "feliz nacido" hubiera comenzado a caminar por sus montes, valles y llanuras desiertos en busca de su destino. Sector éste para el que más de quince siglos de historia no representan nada.

Para otros es el día que se celebra uno más de los "antes y después" de nuestro devenir forjado en el crisol de la historia, que lo fue alimentada a través del Mar Mediterráneo por el que diversas culturas llegaron a nuestras costas. Civilizaciones que fueron mezclándose unas con otras y que de todas ellas se nutre nuestra idiosincrasia. No puede entenderse la etnología social valenciana prescindiendo de cuantas gentes ocuparon nuestras tierras, depositando en el limo de nuestra historiografía unas costumbres que en gran parte permanecen vivas.

No obstante, hay otra forma de entender el festivo día del 9 d'Octubre. Deviene en conmemoración a cuando en su condición de Cruzada y desde territorios adictos a la Cruz de Cristo, el antiguo reino musulmán fue incorporado a la Cristiandad, tal y como venía sucediendo en el resto peninsular, ansiosos los monarcas de entonces por recuperar la identidad perdida y de acrecentar su poder. Y Jaime I lo consiguió creando un Reino, el de Valencia, en el que cristianos y mozárabes que pasarían a denominarse moriscos, convivieron juntos hasta el siglo XVII, lo que explica la existencia en la actualidad de un variopinto muestrario de modos y costumbres que tienen su expresión tanto en el hábitat urbano como en los usos  huertanos, sin olvidar la lengua valenciana con su singular raíz arábiga que la diferencia de otras romances, originarios del gran legado romano y del que disfrutamos por su variopinta aportación.

Y en la celebración de esta efeméride, la Real Senyera tiene lugar principal concentrándose en ella la atención por lo que representa.

Dígase lo que se diga, hágase como se haga y si galgos o podencos, lo cierto y desde esta última forma de entender la fiesta y por su oficialidad, que el 9 d'Octubre tenga  una connotación religiosa es más que evidente, como se demuestra que cien años después de la Reconquista se celebrara su recuerdo siendo la Catedral el epicentro del homenaje. Como lo fue desde entonces en un rememoración en los sucesivos centenarios y anualmente en el último, salvo en periodos en los que no se llevó cabo celebración alguna por las circunstancias del momento.

Y si en la actualidad resulta ser que tras las últimas elecciones el actual alcalde de Valencia se pronunciase en que iba a ser el de todos los valencianos, la aseveración admite la duda.

¿Lo es de todos, Sr. Ribó?

Por lo visto las palabras del Alcalde valen bien poco, pues ya no lo es de todos, tanto en cuanto ha elegido su particular forma de celebración, dejando aparte el sentimiento de muchos valencianos, defraudados por su actitud, fruto de su ineptitud.  

24 septiembre 2015

ELECCIONES AUTONÓMICAS EN CATALUÑA


El próximo domingo se celebra en Cataluña una jornada electoral propia de una tribu bananera. Hecha la Ley, hecha la trampa. Se corresponde con la gran farsa. Sea cual fuere el resultado, la celebración de una nuevas elecciones a muy corto plazo están cantadas.

Iniciada la nueva legislatura autonómica, no será  posible que la jauría se atrinchere en la misma jaula.

Subyace en el enfermizo vaho catalán un sentimiento nacional abanderado desde la urdimbre de una falsa historiografía elaborada a través de los medios de comunicación y al calor de la aulas de la docencia, donde la "asignatura de la indecencia" se ha impartido en abundancia, con celo y con desvergüenza.

El tan manido eslogan del "derecho a decidir", derecho incuestionable otorgado a la propia condición de ciudadano, tiene el límite legal de que sólo es aplicable cuando lo que se cuestiona corresponde al patrimonio exclusivo de uno. Uno o unos no tienen derecho a decidir sobre aquello que no es suyo. 

Falaz argumento aquel, del que se han valido las huestes pujolianas, aún más interesadas en el 3%, dígase goloso 5%, al considerar al pueblo catalán más facilón para condicionarle como súbdito, que a su protección como ciudadano con capacidad para discernir por sí solo. 

El feudalismo carolingio aflora a lo largo del Llobregat en detrimento del seny catalán que por lo visto ha fenecido.

En juego la soberanía nacional, ésta corresponde al conjunto de los españoles tras un marco constitucional de más de dos siglos, sucesivamente avalada por las continuas cartas magnas elaboradas por la legalidad representativa en cada momento de todo el territorio español, de la que formaba parte los elegidos en la región catalana.

Adquiere especial relevancia el ejercicio de una sutil pederastia que se ha mantenido en las últimas décadas sobre la población infantil de Cataluña en la utilización de sus mentes con ánimo de goce. Convencidos desde la Generalitat Catalana de su eficacia, no han dudado de tan deleznable actitud, dedicando toda su atención  a la mutación de una historiografía que tuvo momentos relevantes cuando la "Marca Hispánica", para su conversión en una sucesiva historia de mentiras, falacias y mezquindades, elaborada desde la alquimia de su detritus.

¿Les habrá llegado la hora de su San Martín?

04 septiembre 2015

EL MAESTRITO DE ESCUELA VICENT MARZÁ, AHÍ ES NADA.


Acto de apertura curso universitario 2015-2016. Fíjense con atención. Rectores de Universidades, Presidente del Consell en el centro, y a su derecha el Conseller de Educación y de otros añadidos con anterioridad "maestrito de escuela". Ojo a la foto, por favor. Mucha gracias.

La alcaldesa de Barcelona, Ana Colau, manifestó no hace mucho que las Leyes que no le gustan no las va a cumplir. Leyes, usos y costumbres en bancarrota pues.

Y lo estamos viendo: banderas que no cumplen lo obligado, himnos con agravios a su letra y contenido, bustos a la papelera de reciclaje, perjurios tras juramentos constitucionales, y como es el caso que me lleva a esta reflexión, en mangas de camisa en un acto oficial entre togas y birretes.

Y lo estamos viendo con el beneplácito de la Vicepresidenta del Consell Mónica Oltra, que, dice ella, se dedica en la actualidad al lavado de banderas, quien también se ha manifestado en más de una ocasión  en su decidida marcha hacia el incumplimiento de aquella Ley que no le gusta.

Y como si pudiera tener razón en el consejo que nos brinda, quizás debiera llevarnos a su aceptación imitando en aquellas de nuestras obligaciones que no nos gustan. Es decir, el incumplimiento sistemático de las Leyes siempre y cuando su ejecución va en contra de nuestros criterios, según consejo de la Vicepresidenta.

¿Acaso por ser Vicepresidenta o Conseller, elegidos por las urnas, les da licencia para ejercer a lo Pancho Villa? Por lo visto el "pan y circo romano" resurge.

La única explicación a tan desvergonzadas actitudes, tan prolíficas en los últimos meses, tanto en sedes municipales como autonómicas, estriba en la Fiscalía del Estado que mira hacia otra parte,  temerosa de ser calificada como facha o casposa por esa izquierda que nos viene mostrando su auténtica identidad: la del zascandil sectario con resabios de malignidad.

¿Y qué decir de las más elementales normas protocolarias, tendentes al respeto y buen gusto ante cualquier acto institucional que el "maestrito de escuela" se pasa por la entrepierna?

El futuro y la salida de la crisis, por lo visto, está en el incumplimiento de aquella ley que no es de nuestro agrado. Nos dicen.

¿Les hacemos caso?

18 agosto 2015

MÓNICA OLTRA, - ¡POR QUÉ NO TE CALLAS!


En entrevista dominical, Mónica Oltra se ha despachado  a su gusto en las páginas de Las Provincias. Aprovechó la ocasión para mostrar hasta qué punto es capaz de llegar todo el entramado de su propia desfachatez. 

Tras ufanarse de haber vencido en la "unidad de la lengua", en su desvarío crónico, lamentaba haber perdido la batalla de los símbolos, lo que indica la razón de su ignominia.

Con su patente de corso, acreditada en los más bajos recovecos de su existencia, salió al paso de los quiméricos "países catalanes", alegando que eran muchas las razones para su existencia. Más, muchas más que la mención que en ocasiones se hace de la Corona de Aragón, decía la Mónica, para ella órganizacion insustancial.

Lamentable el desconocimiento histórico de nuestra singularidad que puede ser entendido en quienes les importa un bledo nuestro pasado, pero intolerable en quién con una presunta formación que no demuestra, aspira al ejercicio del poder político en nuestra Comunidad Valenciana.

Porque lo cierto es que, efectivamente, claro que hay razones que nos unen con Cataluña de forma impoluta. Básicamente tres: haber pertenecido ambas regiones a la Corona de Aragón durante seis siglos, una; la pertenecía al Reino de España, dos; y en su obviedad, una lengua en común: el castellano. Tres.

Por mucho que diga la ínclita (afamada más bien) dama y demás voceros del ancestral ruedo ibérico, sálvense los tres casos citados, no hay nada que nos una históricamente con Cataluña.

Jamás compartimos territorio en solitario, ambas las dos regiones; jamás tuvimos un Rey en común; jamás compartimos Cortes forales; jamás tuvimos leyes comunes.

Y por si fuera poco lo dicho, mientras que en lo social, primero en los condados catalanes y después en  Cataluña, imperaba el feudalismo, en Valencia lo que residía era el señorío.

Y en cuanto a lo económico, mientras Cataluña se ha venido beneficiando del proteccionismo (España nos roba, qué jeta), Valencia se ha visto sometida a los vaivenes del librecambismo.

En una palabra, no hay nada que nos una. Ni tan siquiera nuestras lenguas maternas, porque si el catalán ha ido evolucionando de la occitana lengua, influenciado por el francés, en cambio, el valenciano, se ha ido enriqueciendo del árabe; asentamiento morisco que se mantuvo hasta el siglo XVII. Digan lo que digan los apesebrados de ese virtual sustrato denominado con muy poca inteligencia "comunidad lingüística internacional", dicho sea de paso, creada por encargo.

Como diría Juan Carlos I y con más razón que un santo:

¡Mónica Oltra! - ¡Por qué no te callas!


13 agosto 2015

VICENT MARZÁ, CATEQUISTA CONVENCIDO.



El Siglo de las Luces significó un antes y un después en la historia del Universo. Fue el también llamado de la Ilustración, en el que se llegó al convencimiento que sólo desde la observancia de la naturaleza se podía  llegar a la razón, a su mejor conocimiento, y a través de este camino llegar al origen de aquellos efectos que desde el principio de los tiempos se venían produciendo.

Las creencias religiosas, sus doctrinas, quedaban aparcadas en su diversidad, al considerar la razón como fundamento único basado en la gravitación universal que de forma exacta se mostraba.

Fueron los Ilustrados quienes llegaron al convencimiento que a la razón sólo se podía llegar desde la  libertad de expresión y en su cauce parlamentario, apartando de la vida social el poder absolutista. Libertad de expresión que se iba a desarrollar a través del Enciclopedismo que vería su mejor fruto en la Revolución Francesa de finales del siglo. El camino a la razón quedaba expedito. La libertad para discernir parecía quedar asegurada, aunque... sería por el momento.

Pasó un siglo y en sus finales, aparecieron los nacionalismos. Giro copernicano que iba a significar en el futuro el intento de aparcar en el olvido los principios básicos de una Ilustración, sustituidos por unas nuevas creencias que ya no iban a ser fruto de la observancia sino del adoctrinamiento, cuyo mejor y más rentable cauce no iba a ser otro más que el escolar y desde la infancia.

Los Derechos del Niño reconocidos en su capacidad para desarrollarse mental, social y moralmente con libertad y dignidad, iban a quedar en entredicho, tal y como estamos viendo y de forma más próxima en la España de los últimos treinta y cinco años.

Este ataque a la dignidad de la juventud, por si no estaba claro, queda diáfano con las declaraciones del "maestrito de escuela", Vicent Marzá, Conseller de "Educación" y otros añadidos,  que de forma rotunda se expresa asegurando que todo es "cuestión de tiempo", al tiempo que "libera" a 150 profesores de los llamados piratas para llevar a buen término su objetivo: esclavizar a la juventud en perjuicio de su capacidad para discernir, mediante catequesis e imaginarias doctrinas.

Auténtico genocidio cultural al que los nacionalistas se dedican aprovechando el analfabetismo existente en una población desnortada y fácilmente utilizable.

Vicent Marzá y Compromís, partido al que se debe, no vienen de aquel movimiento ilustrado en beneficio de la razón y de individuo, sino del decimonónico que ha provocado enfrentamientos, guerras, asesinatos y terrorismo.

Lacras de las que todos hemos sido testigos, aunque sea en la hora de las urnas, cuando, haberlos haylos, que miran hacia otra parte dando su voto a tanta perversidad. Lamentable.

11 agosto 2015

COMPROMÍS, DE FACTO GOLPISTA.



Compromís tiene un problema cultural de gran calado que obedece a una de sus muchas contradicciones. Como partido constitucional forma parte de las propias instituciones que la Carta Magna establece, fruto de unas elecciones a las que libremente ha concurrido.

Leyes constitucionales que llegado el caso se pueden modificar de acuerdo a los procedimientos existentes. Pero no antes.

Sin embargo, instalado en las celdas del poder, se debe a sus normas y a su cumplimiento, aunque tengamos dudas que lo haga bien en la función de zánganos o en la acostumbrada y falsa oferta de abeja obrera.  

De esta guisa  y por lo visto en Compromís y por sus palabras y hechos, las leyes están hechas para no cumplirlas. Actúa como si de "un fuera de la ley" se tratase, y con la patente de corso que cualquier pirata o filibusteros se otorga.

Problema cultural de gran calado en su divorcio con la historia. 

Si las vías públicas están para tomarlas en la antesala del poder, en la acción de su cometido y ya en las alcaldías, su objetivo no es otro más que el incumplimiento del marco legal vigente.

Otrora amigo de las banderías y del enfrentamiento con las fuerzas del Orden Público, en la actualidad, Compromís, henchido de su poder absoluto, dueño de imaginarios dominios forales, arrambla contra la bandera española que las ordenanzas obligan a su lucimiento en los lugares obligados. Opta asi por su desalojo, y ubicación en el interior de su propia ruindad.

Compromís, un partido político acrisolado por Mónica Oltra  (no reñida consigo misma sino con la historia) que desde sus irresponsabilidad está llamado a convertirse en el fiel reflejo de su propio esperpento.