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29 diciembre 2009

MI CARTA A LOS REYES MAGOS DE ORIENTE

queridos reyes magos de oriente

Queridos Reyes Magos de Oriente:

Soy un hombre mayor y necesito creer en vuestra existencia. Y no porque quede en mí algo de niño, sino por la urgencia para mi país de lo que os pido y por el clamor que en el mismo sentido surge en las calles de España. Estoy seguro que a vosotros esta dirección os consta y sois de los que comparten el orgullo de su españolidad al igual que lo hacéis con cualquier otra nación de la vieja y cristiana Europa.

Necesito, queridos Reyes Magos, un auténtico Presidente de Gobierno de España, y su mejor elección la dejo en vuestras manos. No voy a deciros cómo lo quiero, pero permitirme que os diga, al menos,cómo no lo quiero. Seguro que me comprenderéis. De ello estoy tan en lo cierto, que si os llega esta carta, aún no iniciado vuestro viaje hacia mi nación, la más antigua del continente, estoy seguro que me haréis caso y me complacéis con el regalo.

No quiero a un político aspirante a Presidente de Gobierno que sea capaz de estar sentado cuando pasa la bandera de una nación amiga sin guardarle el debido respeto.

Tampoco lo quiero que intente llegar al Gobierno fruto de una manipulación, y que aprovechándose de un acto terrorista y sin ninguna clase de escrúpulo ni prueba alguna que lo justifique, vincule su responsabilidad a quien en ese momento gobierne. No lo quiero sea incapaz de dar -cuando haya un acto terrorista y sea entonces Presidente- órdenes a las fuerzas de Seguridad del Estado para que busquen su autoría entre los grupos dispuestos al asesinato que actúan en nuestra nación, tengan o no tengan pistas, tal y como debe ser su obligación. No quiero a un Presidente que sea capaz de decir que las victimas son el pasado y un terrorista sea el futuro; en una palabra que en todos estos asuntos, actué con dignidad.

Y por supuesto no quiero a un Presidente cuyo único objetivo sea el desunir a los españoles. Y que al mismo tiempo esté dispuesto a llevarnos por caminos de crispación desde el primer día de su mandato, como es el caso de quien en la actualidad nos gobierna. No, no lo quiero así.

No quiero un Presidente que no esté muy preparado en las cuestiones básicas de Estado, como por ejemplo en las de economía, y que, para ir de listo y engañándonos a todos, recurra a sus amigos pidiendo cursos acelerados de ocho días, o a libros de autoayuda vendidos en Carrefour. Nada tengo contra esta gran superficie, pero vosotros ya me entendéis.

No quiero a un Presidente que no sepa reunir torno a él a un equipo competente, y no que lo haga por razones de igualdad en cuanto ambos sexos, no sea que un día se le ocurra que tiene que tener el mismo número de ministros gordos que de ministros flacos, u otras razones de parecida índole que cualquier día se le ocurra.

No quiero a un Presidente que no sepa lo que es España, y que vaya dando ideas ambiguas a quienes la desprecian, precisamente para animarles.

Y tampoco quiero un Presidente que mienta, y que cuando lo haga y tenga sus razones, ponga al menos cara de poker y no estirando sus mofletes haciéndonos una gracia.

Me fastidia especialmente que sea el Presidente de España el que utilice brotes verdes para intentar ganar unas elecciones cuando ni se sabe de ellos ni se encuentran.

No quiero un Presidente destructor, sino a uno civilizado que no se dedique a destruir todo lo bueno que los españoles habíamos logrado, y no al estilo de esos vándalos que tanto abundan ensuciando estatuas, fachadas y monumentos.

Me parecería fatal que fuera un Presidente goloso, es decir, hambriento en tener muchas cadenas de TV a su servicio, que luego va y les dice a sus presentadores que hay que tensionar a la población, que eso es lo que nos conviene; bueno… a él y a sus seguidores, ávidos en enfrentamientos.

Más desvergonzado sería un Presidente que utilice en su beneficio el Poder Judicial, capaz de inventar delitos de financiación ilegal a la oposición parlamentaria, los mismos delitos que ya cometió un partido en España con sus culpables juzgados, sentenciados y condenados. No, no quiero que sea capaz de tanta infamia.

No lo quiere indecente. Me explico, indecente y capaz de decir que le preocupa el paro y al mismo tiempo no hace nada por evitarlo y que siga creciendo y creciendo y creciendo, el número de parados.

No quiera a un Presidente que nos mienta. Y que cuando todos sabemos lo que es negro, el intente convencernos de que es blanco, al tiempo que vemos que todo es negro.

No lo quiero con un trato desigual para todos, según sea la región a la que pertenecemos.

No lo quiero faltando el respeto a nuestras creencias religiosas y que luego se dedique a vender humo por una alianza entre civilizaciones que en el fondo ni él mismo cree.

Reyes Magos, podría daros muchas más pistas para que dejarais a vuestro paso por España un Presidente de Gobierno como el que necesita mi país en este instante, pero creo que es suficiente con las que a los tres os menciono en esta mi carta.

Y como sé que me habéis entendido y os habréis dado cuenta de mi gusto, quedaría muy satisfecho si los meritos del Presidente que os pido se redujeran a dos:

Un Presidente que sea decente y competente. Y sí además es de buen talante, pero del sincero, mucho mejor: lo entendería entonces como la mejor guinda a vuestro regalo.

Muchas gracias, mis queridos Reyes Magos de Oriente.

24 diciembre 2009

UNA NOCHE MUY ESPECIAL

una noche muy especial

-Si no le dijera que debe Vd dejar de fumar, seguro que se quedaría sorprendido, por lo que creo no hace falta que se lo diga, amigo.- El doctor dejó su tono firme y sonrió levemente, y con gestos de restarle importancia prosiguió apacible- Tiene en uno de sus pulmones, el izquierdo, una muy pequeña mancha que pasada la Navidad habrá que investigar. Por otra parte, no le conviene la vida sedentaria que me comenta: un par de paseos todos los días, practicados en un buen rato por las mañanas y en otro más corto por las tardes le irá muy bien. ¡Qué las musarañas entre paredes son poco atractivas y no levantan el ánimo, amigo! Pasadas las fiestas venga a verme.

Cuando llegó a su casa no encendió la TV para escuchar las últimas noticias del día, y sin apetecerle ningún documental tomó un vaso de leche y estiró su cuerpo sobre la cama; ni siquiera se desvistió.

Ya amanecido y desde su lecho, Vicente observa la lluvia acribillando los tejados, lo que le hace seguir tumbado. Ya en la media tarde ha sentido un leve apetito, pero sólo por un momento, pues la angustia del día anterior sigue en su estomago.

Más de inmediato, algo sucede y en su mente surge una sensación como aupada en un rayo de furia dispuesta a enfrentarse a la adversidad. De un brinco abandona la cama y cuando llega al baño son ya pocas las prendas que le cubren su cuerpo. Después de una ducha que le revive se afeita y siente sobre su rostro el agradable contacto del “after shave”. Fricciona sus cabellos con colonia, se viste, y observándose en el espejo encuentra un hombre nuevo ajeno a su anterior apaciguamiento.

Ya “de domingo” y sin plan alguno por el momento, marca un número de teléfono que tiene in mente, escuchando una voz cariñosa a la que le pide cenar juntos en la misma noche. Cuando sale a la calle escucha del reloj de la plaza sus ocho campanadas, más sonoras que otros días, con seguridad por la quietud en una noche tan especial o por alguna otra razón que no extraña.

Ante la ausencia de un taxi y la suave lluvia que aún más bien le reconforta si cabe, y no muy distante el lugar de su destino, como de media hora andando, se dirige hacia aquella casa portando en su mano una botella de vino.

Definitivamente, es una noche muy especial y algo mágico sucede en ella: es la de Navidad.

18 diciembre 2009

¡ MUCHAS FELICIDADES !

FELICITACION

El Bloc de Jota Cob desea una Feliz Navidad a quien se asome por cualquiera de sus páginas con los mejores deseos para un Año Nuevo que todos deseamos sea bueno.

12 diciembre 2009

LOS DADOS DE LA DIGNIDAD

lOS DADOS DE LA DIGNIDAD

De sobre es conocido fuera Joseph Goobels, el Jefe de Propaganda de Adolf Hitler, el creador de la celebre frase de que una mentira mil veces repetida llega a convertirse en una verdad. Sin más aderezos.

Pero sabedores de ello, los hay hasta quienes añaden que mejor a fuego lento y salpimentado la historia. O mejor recetando otra.

Y me refiero en concreto a los políticos catalanes a quienes, con el mandil de la radicalidad, la famosa frase les ha venido al pelo, adoptándola como santo y seña para su intento separatista. Dedicación a la que se empeñan en estos últimos años sin el menor descaro e inasequibles al desaliento. Dicho esto último sin ninguna connotación franquista, no sea que alguien se enfade.

Convencidos pues de que Cataluña es una “nación”, se pasan por la entrepierna la concepción que de la misma tiene la Unión Europea y a cuyo marco buscan amparo. Y quieren desgajarse de la Nación Española de la que son parte, gracias a la manipulación informativa de los últimos treinta años desde la TV3 catalana, principalmente creada para tal fin.

Y como creen dado su fruto, el próximo domingo 160 pueblos catalanes acudirán a las urnas en busca de su dignidad, la que según ellos dicen está puesta en juego, pero simulando que los dados trucados que salgan de sus manos saltarán indignos sobre la timba de los tahúres.

¿Qué se diría si la Conferencia Episcopal urdiera una consulta popular a la sombra de sus parroquias, preguntando al pueblo español si vota “sí” o vota “no” a la Ley del Aborto?

¿Se recurriría entonces al cumplimiento Constitucional al que todos nos debemos, desautorizando la farsa?

04 diciembre 2009

LAS CEJAS DE ZAPATERO

las cejas de zapatero

Cuando Rodríguez Zapatero llegó a Moncloa, seguro que sus pensamientos estaban más cercanos al goce de la confortabilidad del mullido sillón del poder, que al sacrificio de llevar a cuestas la pesada carga de su responsabilidad.

Y no es que me base en ello por su alegría de falsas soflamas anunciadoras de tiempos mejores desde las bambalinas de su vanidad y reconfortado por su fe atea, no, más bien, es que el sostener a sus espaldas la ancestral cruz que como seña de nuestros orígenes es compartida por la inmensa mayoría del pueblo español, ello, es lo que le produce, por lo visto, un cierto hastío.

Despreocupado y a más INRI, por la crisis en la docencia, de cuya calidad se cuestiona. Y precisamente en la de las mismas aulas a cuya Cruz tras la tarima se le ha puesto entre las cejas al Presidente del Gobierno de España.

Estado laico, sí, por supuesto. Pero… ¿acaso porque el río produce escollos, hace sufrir torrenteras, forma el peligro de la cascada, al transformase en un mar “in eternum” por mucho que lo contaminen, hay que ningunear, incluso en ocasiones despreciar, al manantial del que nace y mantiene su equilibrio?

Qué mejor solución pues –piensa Zapatero- que eliminar la Cruz de las aulas escolares. Lugares que en ocasión de un referéndum constitucional contribuyeron a certificar la soberanía del pueblo español y que al igual que la Cruz, él tiende a usurpar en una más de sus tretas.

Por mucho que se estirara el ranking de los desvelos del pueblo español, dudo que apareciera, ni siquiera en sus últimos puestos, el deseo de retirar de la vida publica el distintivo cultural de nuestra civilización occidental; y que él tiene la obligación de respetar, si como dice, es el Presidente de todos.

Por mucho que pretendan ignorarla desde la mezquindad y el oscurantismo de la realidad, quienes manipulados o interesados por la magia de la desaceleración, por el marketing de los brotes verdes o por los adictos a la imbecilidad de lo sostenible: la gran “boutade” de Zapatero, le sonrían con la ceja, la circunfleja.

27 noviembre 2009

LA DIGNIDAD EN CATALUÑA

La dignidad en Cataluña

La dignidad no puede estar en juego desde sectores ajenos lacerando la de quienes procuran por ella. La dignidad, individual o colectiva, no es un concepto que se puede moldear desde el exterior. La dignidad es más bien un atributo interno que sólo lo ostenta quien se lo merece laborando por ello, por mucho que se vea atosigado desde el exterior, más por un victimismo que rentabiliza, que por una amenaza inexistente.

Y sólo desde la propia dignidad se enmienda cualquier infundio. Basta que éste sea falso y cierta la dignidad de quien intenta sostenerla.

Próximo el fallo del Tribunal Constitucional, estamos seguros vele por su propia dignidad como órgano superior de la soberanía nacional cuya propiedad no le corresponde, sino a la totalidad del pueblo español, único poder soberano que como tal nos lo vendieron y que el Alto Tribunal tiene la obligación de salvaguardar. Lo lamentable sería si tan honrosa institución cuestiona su propia dignidad con un fallo que mancille su nombre, en el supuesto de que sea su intención la de que todos queden contentos sin satisfacer a nadie.

Malamente se puede ufanar de dignidad cuando se utiliza la presión o se anuncia la amenaza de jornadas de clamor e incertidumbre.

La dignidad de Cataluña está en juego, sí, pero son los mismos catalanes – los políticos y los medios de comunicación -quienes han lanzado los dados sobre la timba de sus propios merecimientos.

20 noviembre 2009

EL ALAKRANA, LOS ZURCIDOS Y LAS ESCUCHAS.

Alakrana los zurcidos y las escuchas

Ah, de las monjitas del Convento de la Encarnación que de sus manos humildes y cansados, pero jamás agotados, unidas al esfuerzo en sus ojos donde se anidan dulces arrugas, ponen toda la ilusión del mundo en enmendar cualquier descosido con sus mejores zurcidos, hasta dejar un paño impoluto desde la humildad de la clausura.

Sin embargo, y ya en el mundanal ruido que nos absorbe, nada es lo que parece, y detrás del mejor zurcido se esconde un roto en el que subyace otro de mayor alcance; muy oculto, por supuesto, por temor a que su urdimbre de cochambre nacida desde la improvisación y la incompetencia, aflore a la superficie.

De lo que se trata pues es de lucir con garbo el apaño con final feliz, gracias, eso sí, a unas manos diestras y en este caso siniestras en el cosido, siempre a la espera de recibir el aplauso a una tarea de la que se sienten ufanos.

Sin embargo, sólo las familias y amigos de la tripulación del Alakrana tienen motivos sobrados para estar contentos, por lo que habrá que felicitarles por volver a tener en sus casas a los seres queridos.

Pero quienes también están contentos son los piratas triunfantes, los bucaneros del Indico, vencedores de su órdago y que como pago a su trabajo, han recibido el maná, pero no el de los cielos, sino el de las mochilas preñadas de billetes con cargo a no se sabe qué partida presupuestaria, a cuyo disfrute se han solazado de inmediato atrincherados en la costa africana bajo el refugio de las palmeras y a salvo de la comunidad internacional de la que se pitorrean.

Quien debe de tener mucho trabajo es Rubalcaba, ya que dirigiéndose a un diputado popular en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Carrera de San Jerónimo, le dijo - víctima de un subconsciente en su estado más puro- que “escucho todo lo que dices, veo todo lo que haces” (sic), por lo que debe de ser mucho el trabajo en sus manos al verse ocupado en esta guisa todos los días del año.

Ausente en Rubalcaba la humildad de la clausura, su agotamiento debe de preocuparle. Más, si cabe, porque su fijación no se ciñe en exclusiva a Carlos Floriano, el diputado popular a quien le dirigía estas palabras, sino lo obvio es que vuelque sus desvelos a toda la bancada popular, dado el amor inmenso que por ellos tiene. De ahí su extenuado esfuerzo y pérdida de control, lo que le ha llevado a José Bono a socorrerle, quizá por la caridad cristiana que a éste le envuelve.

Ocultos temporalmente el par de leones de bronce del Palacio de Congresos, protegidos de las obras urbanas próximas a su fachada, alguien debe permanecer atento a la vigilancia de quienes cruzan su puerta. Qué mejor reemplazo que el de la mirada atenta que todo lo ve, la del ínclito Rubalcaba, el fiel y celoso guardián preocupado por la “salud” de todos los españoles a cuyo cuidado se dedica gracias a la unión y fortaleza de los tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial.

Mientras que en la distancia y en su retorno a las dos Españas, Zapatero divide a los españoles mancillando una transición ejemplar, con rotos, con descosidos, ausentes los necesarios zurcidos de monjas de manos limpias, que, por otra parte, y dicho sea de paso, los amigos de la Academia del Cine Español niegan la producción de una película que nos hable del martirologio al que fueron sometidas.

Y dicen, que el que no recuerda su pasado, está condenado a repetirlo.

¡Cuánta cara!

15 noviembre 2009

¡MANDA HUEVOS!

manda huevos

¡Manda narices!

Igual alguien diría, ¡manda huevos! Pues sí. ¡Manda narices!, y ¡manda huevos!, que haya tenido que ser Don Francisco Camps quien se disculpe ante el insolente Ángel Luna.

¡Manda narices y manda huevos!

Que se sepa, sólo los Santos Padres en los últimos lustros son los que han tenido la caridad cristiana de pedir perdón en nombre de la Católica Iglesia por ciertos actos que, si vistos desde nuestros días pueden parecer todo lo más alejados que se quiera a sus propios postulados de hermandad, trasladándonos a sus años de guerras de religión, si no justificados en la actualidad, sí nos pueden parecer entendibles en su tiempo.

Conste que su disculpa ha sido lo más aconsejable ante la salida de foco parlamentario de Paco Camps. Pero… ¡manda narices!, y manda huevos! lo haya hecho ante quien de manera tan sistemática como fuera de lugar utilizando toda clase de mentiras, le ha lanzado durante muchos meses, no sólo en acto parlamentario sino a través de la prensa (incluso contra su familia) toda clase de insultos, desde los tabernarios hasta los soeces, más propios del obsceno más innoble que de quien se presenta como Síndico de unas Cortes gracias a un proceso de dudosa puesta democrática.

Sin embargo, y en referencia al episodio de la cuneta, también presente en otras manidas tramoyas, jamás supe de nadie que por parte del socialismo español haya perdido perdón por sus desmanes y manos de sangre en una andadura iniciada en 1931 y que continuó durante la II Republica en Asturias (1934) principalmente, entre otras regiones de España, y que alcanzó su mayor virulencia entre los meses comprendidos de febrero a julio de 1936, llegando a su mayor estruendo de persecución religiosa contra inocentes en los tres años de guerra incivil. Guerra que ellos mismos deseaban, y a la que los exaltados se dedicaron desde aquel fatídico día del 11 de Mayo de 1931, veinte días después de la instauración de una añorada Republica.

Desmanes estos, por decirlo suave, consentidos y auspiciados por el PSOE de la mano de un colérico Largo Caballero que (con anterioridad complaciente con Primo de Rivera) cambió de piel, presentándose en la República como el más radical de todos.

Jamás supe de nadie por parte del PSOE que pidiera perdón de aquel oscuro pasado, al que tratan de ignorar escondiéndolo en las cunetas de su particular historia.

El “curita Alarte” alude a la fortaleza del PSOE ratificada por sus 130 años de honradez, que olvidadizo, no cae en la cuenta que cuando soflamaban desde la falsedad sus primeros 100 años, ya en certera aseveración, el genial Eugenio, anunciara su corte de ciclo con un irrebatible “acudit” de “sí, pero…ni un minuto más”; por lo que no sé de dónde saca sus cuentas el “curita de Alacuás”, quien ha lanzado una piedra judicial contra el Partido Popular, pero escondiendo la mano.

Lo que no tengo claro, es si la salida de tono de Francisco Camps es debida a la actitud de nueve meses del impúdico Ángel Luna, personaje que henchido de manifiesta malignidad, aprovecha cima su escabel apoyándose en el atril al que deshonra, todo su hedor, y que sumada toda su ruindad, es el más claro exponente del mal anidado en un sector de la izquierda española que presumiendo de todo lo que carece, es más proclive al exterminio del debate parlamentario, tal y como estamos viendo en los últimos meses en las Cortes Valencianas, utilizando en su abandono el recurso a la mentira y a la desvergüenza.

No tengo claro, decía, si influido Francisco Camps por la falta de apoyo de la propia dirección del Partido Popular, manifestada por su actuación contra Ricardo Costa y algunos comentarios más de quienes a él han recurrido en el albero de nuestra Plaza de Toros, tantas cuántas veces le han necesitado, sea ésta la razón que le ha llevado a sentirse inseguro, y de tal guisa, haya sido la causa de un error a cuya disculpa ha recurrido.

Pero… ¡Manda huevos!

08 noviembre 2009

DÍA 7: ARÉVALO EN NUESTRO REGRESO

Arevalo

Ya en el día de nuestro regreso de tierras castellanas, hicimos una parada para visitar Arévalo. En nuestra anterior visita del pasado año, la ciudad estaba inmersa en unas obras por todo su centro histórico, y dada la belleza de su mudéjar, quisimos aprovechar la ocasión para ver su estado. Las obras aún no han alcanzado su final, dado que las posibilidades económicas no andas muy boyantes, tal y como nos informaron un par de vecinos bajo la puerta de la Casa de los Siexmos, (lugar donde se ratificó el Tratado de Tordesillas) allí protegidos tanto del frío como del no muy fuerte viento que llegaba a la plaza.

Efectivamente, Arévalo es una villa de rica historia en la que existen vestigios del paso de los romanos, visigodos, árabes, y siglos más tarde lugar de residencia en los años infantiles de Isabel, la después Reina de Castillas, así como también donde viviera un tiempo Germana de Foix, la segunda esposa del Rey Católico; precisamente en la misma casa donde habíamos entablado grata conversación con los dos arevalenses.

La Venta de San José, ya en la provincia de Cuenca, fue la opción escogida para nuestra última comida, donde la gastronomía conquense tiene uno de sus mejores reductos. Dejamos nuestras preferencias por la carne, de la que ya habíamos disfrutado durante la semana. El morteruelo, los judiones estofados, la orza, junto a un buen lomo de bacalao signaron el punto y final a un recorrido por tierras castellanas, siempre acompañados por el buen tiempo, que aunque frío, no restó de nuestro disfrute.

Ya anochecía, cuando pasando próximos a Cheste rugían los motorizados que abandonaban su circuito en jornadas del Gran Premio rumbo a Valencia. A paso lento, pero seguro, llegamos tranquilos a casa relamidos de un buen viaje, tal y como estaba previsto. Menos la visita al concesionario de Opel que pronto habíamos olvidado.

DÍA 6: OLMEDO: SU CABALLERO. TORDESILLAS: SU REINA JUANA.

Olmedo

 Olmedo es la villa de los siete sietes, o al menos así era reconocida cuando allá por el XVII, la ciudad amurallada, además de sus siete arcos de entrada, tenía siete iglesias, siete conventos, siete plazas, siete casas nobles, siete fuentes y siete pueblos de su alfoz; y que debe su nombre a los robustos olmos que la circundaban.

Situada a cuarenta kilómetros de Tordesillas, Olmedo, ciudad donde naciera Bartolomé de las Casas, el gran defensor de los indios en la América colonial, goza de la peculiaridad del arte mudéjar que fluye por doquier. Y junto a ello, surge la leyenda que inmortalizara Lope de Vega, la del Caballero de Olmedo, así como el atractivo añadido de la visita a un parque temático que en un recorrido de casi una hora, muestra en maquetas la simulación de las iglesias, conventos y castillos del más genuino mudéjar sitos en la Comunidad Castellano-Leonesa.

Parque al aire libre que, también en miniatura, recorre y de forma constante, un tren en el que no falta la simpática presencia de sus estaciones y puentes, como no podía ser de otra manera, dada su pretendida fidelidad al circuito por todos los municipios en los que existen los monumentos tan eficazmente conservados.

Con anterioridad y después de callejear por la población a través de un recorrido recomendado contemplando sus monumentos más preciados, asistimos a la recreación teatral del Caballero de Olmedo en el Palacio de su nombre; Museo dispuesto de la más avanzada tecnología para ofrecer al visitante el trágico drama de su caballero de leyenda, salido de la pluma teatral del Fénix de los Ingenios.

Cominos en Tordesillas, en el Torreón, un restaurante donde Jeremías trata con cariño a sus clientes desde su asador a la vista de quienes luego dan cumplida cuenta de sus viandas.

Tras un pequeño descanso de pijama y orinal, visitamos la Casa del Tratado, lugar donde en 1594 España y Portugal fijaron el meridiano que les partía el mundo para sus descubrimientos, hecho histórico que se ofrece en una sencilla pero muy completa exposición. Coincidía el día con el aniversario del nacimiento de la reina Juana, la hija de los Reyes Católicos, muy querida y respetada en la actualidad por la ciudad de Tordesillas. Por tal motivo, hubo un encuentro junto a su estatua de bronce en grato homenaje y el pase de la película de Vicente Aranda en la Casa de Cultura situada entre la del Tratado y la Iglesia de San Antolín, donde presenciamos un simpático acto de recuerdo a la que fue soberana de Castilla. Reina recluida en un convento de la villa en sus últimos cuarenta y seis años de vida, en los que no pudo ejercer su reinado.

DÍA 5: SIMANCAS, VALLADOLID Y ZORRILLA

Valladolid dia 5

Después del palizón del día anterior que nos dejó bastante cansados, una vez repuestos y ante un día frío con alguna que otra nube que no amenazaba lluvia, nos dirigimos hacia el Archivo General de Simancas. Está ubicado en un magnífico castillo donde los historiados sacian sus deseos de investigación, gracias a los más de veinte millones de documentos que acreditan la historia de España desde los tiempos de los Reyes Católicos hasta mediados del XIX. Lo hicimos a sabiendas de que sólo en el caso de existir alguna visita concertada y en el supuesto que nos admitieran en la misma, podríamos adentrarnos en el Archivo. En estas visitas no es mucho lo que enseñan, toda vez que procuran causar el menor estorbo a quienes investigan en los legajos del pasado. Pero valía la pena la visita, al menos hacer unas fotos de su entorno, y percibir más directamente que al interior de sus muros, acuden gentes de todo el mundo interesadas en la historia de una de las naciones más vieja de Europa.

Gracias a la amabilidad del encargado de controlar su acceso, pudimos hacer unas fotos del patio interior, imaginando, al penetrar nuestros pensamientos por sus ventanales, las ilustradas salas convertidas por momentos en morada del paciente investigador.

Simancas está a un paso de Valladolid, donde una vez ya situados en su plaza Mayor, dirigimos nuestros pasos hacia la zona del Mercado, en cuyos alrededores íbamos a encontrar nuevas sorpresas de las muchas que se albergan en la ciudad castellana.

Junto a su Mercado se alza enorme el templo de San Benito, y anexo, el Claustro Herreriano que le dota del mismo estilo, y hoy Museo de Arte Moderno. Nos sorprendió el claustro por sus dos alturas con arcos de medio punto y columnas dóricas abajo y jónicas en la primera planta. Las estatuas sedentes de bronce de los reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, de gran tamaño, sentados en el claustro en actitud complaciente ante la belleza de sus arcos, significó la ocasión para una foto junto a tan magna pareja, como un buen recuerdo de nuestro paso por el Museo. Disfrutamos de una exposición de Saura en la que se muestran todas las facetas del genial director español, entre las que destacan sus dibujos reflexivos con retazos de gracia.

Tras un pequeño callejeo, nos topamos de pronto con el templo de San Pablo, dominico, de grandiosa puerta barroca situado en una plaza amplia, y flanqueado en una lado por el Colegio Mayor de Felipe II en cuyo jardín delante destaca la estatua del Rey Prudente, y en el otro, la sede de la Diputación Provincial, lugar donde naciera Felipe II según reza en su fachada. Unido a la Iglesia de San Pablo, el museo de San Gregorio, también dominico, todo en un conjunto armonioso y monumental, afortunadamente salvado de ansias desamortizadoras.

Cercana, la casa natal de José Zorrilla, el romántico por excelencia, en la actualidad un lugar de encuentro para los amantes de su obra. Tras cruzar su dintel, destaca de inmediato su ajardinado patio interior con buganvillas de gráciles rimas de cuya savia se amamantara al poeta. En su recorrido imaginamos que entre aquellos setos fuera por donde el pucelano más universal diera sus primeros pasos. En el centro del jardín destaca una pérgola circular donde se oculta un banco de piedra, fuente de inspiración al poeta y encuentro con sus musas.

En visita guiada recorrimos las dos plantas del edificio: la baja, lugar de conferencias, de lectura y de video, que muestra la vida del poeta vallisoletano; y ya en la superior, su profusión de pertenencias, tales como la cama en donde vino al mundo, su despacho que siempre llevo consigo, incluso en su periplo mejicano, su piano, el salón de visitas y una serie de objetos personales junto algún que otro regalo de su buen amigo Maximiliano, el Emperador de México, con el que colaboró como director del Teatro Nacional.

La casa natal de José Zorrilla, de propiedad municipal, tiene la proyección de trasladar al visitante el espíritu de su hijo predilecto, incitando al conocimiento de su obra, más allá de la simple constancia de su nombre extendido por toda la ciudad, en forma de paseos, de jardines, de estatuas, de su teatro en homenaje, en diversidad de cafeterías y como objetos de souvenir. “Qué bien he dormido y cuánto he escrito”, fueron las últimas palabras del más romántico de los poetas que falleciera en Madrid, reposando sus restos en el Panteón de Hijos Ilustres de su ciudad natal.

Comimos en Casa los Zagales, restaurante recomendado y cuyo consejo agradecimos.

Antes de abandonar Valladolid, dimos un recorrido con el coche que nos sirviera para intuir la belleza de sus jardines, así como dar un vistazo a los márgenes del Pisuerga, aprovechando su “paso por la ciudad”. Cómodo recorrido que, aunque de forma somera, nos dio el conocimiento de sus arrabales en los que nos sorprendió observar que en su crecimiento constante, la existencia de los soportales no es un patrimonio del pasado. Lo que demuestra la atención que se presta a la ciudad para que siga creciendo tal y como lo fuera en sus orígenes.

DÍA 4: ÁVILA Y SU CATEDRAL DESCONOCIDA

Avila dia 4

 El día nos amaneció con cielo limpio, pero con mucho frío a ras de tierra. La ruta elegida de Tordesillas a Ávila es de poco más de una hora y tanto en cuanto íbamos acercándonos a la ciudad amurallada, un grueso de nubes restaba el brillo que iba quedando atrás, como abandonándonos. Ya próximos a Ávila una ligera llovizna mojaba la carretera y las nubes sobre la ciudad nos hicieron coger el paraguas del coche temiendo su necesidad. Aparcamos y nos dirigimos a la zona de la Catedral, que tras su visita, y al salir del templo, tuvimos la grata sorpresa de que las nubes se estiraban mostrando medallones azules cada vez de mayor tamaño. No obstante, y aunque en el resto del día volvieran las nubes a cubrir el cielo, el recurso al paraguas fue innecesario, quedando un día que aunque frío, el callejeo por la retícula abulense, quitando el cansancio que poco a poco se iba acumulando en nosotros, el encanto monumental dentro de la muralla allí existente, completó una jornada de gran atractivo, como lo justifica la declaración que goza la ciudad por parte de la UNESCO en su consideración de pertenecer al Patrimonio de la Humanidad.

La visita a la Catedral significó el descubrimiento de que su belleza interna supera a la majestuosidad que su templo ofrece, anexo a la muralla. Y ello, pese a estar en fase de restauración, lo que nos impidió contemplarla en su totalidad. En su claustro, cubierto por andamios y cortinajes, aún permiten los mismos observar la belleza de sus pináculos, pero lamentamos no poder disfrutar con la belleza de sus bóvedas de crucería y ricos alzados.

La parte más antigua de la Catedral, la de su girola, es del siglo XII y el contraste de los tonos rojizos incrustados en la piedra gris por su componente arcilloso, que como si fuera producto de una singular policromía da a su interior un singular aspecto como emblema de su identidad, da la sensación de ser más bien sangre lo que fluye de sus piedras, cual metáfora de la que ofreció el Salvador por todos sus hijos.

También es singular su trascoro de obra caliza y labrada imaginería, así como una capilla de finales de siglo XX en honor a Santa Teresa que brilla con luz propia en uno de los laterales del templo. Es de resaltar en la visita a la Catedral de Ávila, la sacristía, con su colección de casullas y dalmáticas moriscas, así como la de orfebrería, que luce espléndida junto a la de tablas románicas.

Pero la más grande sorpresa y por ello lo que nos resultó más grato, es haber sabido de una Catedral para muchos desconocida y que como tal es ignorada, según comentarios de quienes así los expresaban.

Paseamos por la cercana y amplía Plaza en honor a San Teresa, la egregia hija de la ciudad, con su Iglesia románica de San Pedro al fondo. También próximo, un amplio mirador nos ofreció una hermosa vista de la muralla al exterior, y el lecho urbano que se extiende a sus pies.

Nos decidimos por comer el famoso chuletón de Ávila, de “visita” obligada en estas circunstancias al que le dimos la respuesta obligada. Habíamos aceptado la atractiva oferta de una visita a la ciudad en un trenecillo que la recorre entrando y saliendo sus murallas. Lo que contribuía como el mejor complemento para conocer mejor, como un flash general, todo el entorno de la ciudad.

Abandonamos Ávila con el buen sabor de boca de que la visita bien había valido la pena, tanto por la belleza que encierra, como por la paz y tranquilad que la invade cercada la ciudad por sus más de dos mis quinientas almenas que signan su universal personalidad.

Cuando llegamos a Tordesillas el cansancio había entrado en nuestro cuerpo. Ya sólo nos quedaba aprovechar las horas de descanso en el terminar del día.

DÍA 3: VALLADOLID Y SU CENTRO HISTÓRICO

Valladolid dia 3

La prescripción meteorológica nos anunciaba un buen día, pero sus técnicos no tuvieron en cuenta que no sólo dependemos de las isobaras, ni de las nubes de ubres dispuestas a su alivio. Fue cuando al poner el coche en marcha bajo los pinos frente a la entrada del Parador en Tordesillas, el plan del día tuvo el amanecer de irse abajo porque una avería en el coche así lo anunciaba. Algún día tenía que suceder y todos tenemos que pasar por ese puente, frágil al tiempo, en cuyo remanso el peligro acecha sin el poder de preverlo. Menos mal, y siempre es de agradecer, que éste no llegase circulando por la carretera. Visto de esta manera, aún tuvimos que dar las gracias y avivar la esperanza de que su solución fuese rápida. Una grúa próxima nos trasladó al concesionario de Valladolid, donde tras el chequeo del motor y detectada la avería, el tiempo para su reparación no iba a ser superior a una hora. Bueno… como siempre suele suceder en estos lances, fue algo mayor el empleado en su reparación y tras pagar la factura, de coste afortunadamente inferior al que presagiaba y con el coche limpio, pues tuvieron la cortesía de su lavado en el Concesionario Opel, tras agradecer la atención que en todo momento nos dispensaron nos trasladamos a la Plaza Mayor de la ciudad bajo cuyo suelo aparcamos el coche. Dada ya la hora, tocaba con la de cumplir con el deber sagrado de la comida del mediodía y aledaña al centro, una zona de tapeo era la mejor opción donde saciar nuestro apetito. Recurrimos pues a unas cuantas y muy generosas raciones en un tasca próxima, en la que los huevos rotos presentados en una sartén y pese a la sencillez de su confección, y con el recuerdo de la madrileña Casa Lucio, nos resultaron el plato más sabroso; sin despreciar una cazuela de caracoles, un buen surtido de ibéricos acompañados de quesos, rematando la comida con un arroz con leche, casero, en su punto exacto de melosidad y textura.

Paseamos por el centro histórico de la ciudad, camino de la zona de la Catedral y demás puntos de referencia, como lo son la Universidad, las cercanas Iglesias de María la Antigua (cuyos alrededores están sometidos a búsquedas arqueológicas de carácter impredecible dado el sitio en que se encuentra) y Nuestra Señora de las Angustias. Nos detuvimos ante el Teatro Calderón de la Barca que junto al de Zorrilla sirven sus galas para una eficaz representación del Siglo de Oro español, del que la ciudad castellana se siente orgullosa. No sólo destacan en este entorno los monumentos citados, pues la herencia de la capitalidad de España en la Valladolid de principios del XVII dejó su sello a simple vista, el que se aprecia observando la sucesión de soportales con sus balcones de hierro fundido, sus buhardillas y la diversidad de capiteles que lucen sus columnas bajo las casas, así como las piedras de sillería, el ladrillo de cara vista que viste de rojo las fachadas junto el gris del granito, donde queda la impronta de la riqueza que tuvo la ciudad, gracias, especialmente, a los intereses particulares del Duque de Lerma al otorgarle la capitalidad del Reino de España durante unos pocos años.

La Catedral herreriana, inacabada y con pretensiones de ser la mayor de Europa, y que iba a ser superada sólo por la Basílica de San Pedro en el Vaticano, pero que por falta de medios, su edificación, según el proyecto de su creador Juan de Herrera, quedó paralizada cuando alcanzaba un tercio de su ejecución.

En su interior, visitamos el Museo Diocesano y Catedralicio, un conjunto de capillas funerarias junto a una selección de pinturas, de orfebrerías, de marfiles, de ornamentos y demás obras procedentes de parroquias extinguidas de la Diócesis.

Tras la Catedral y en una plaza ajardinada donde luce elegante Don Miguel de Cervantes sobre gran pedestal, brilla en su esplendor la Universidad de puerta barroca, donde destaca delante un atrio con columnas de piedra en las que lucen leones portando blasones distintivos del centro docente. Dice la leyenda que el estudiante que pretende contar el número de estas columnas, no llegará a alcanzar a final del curso la suficiente nota para su aprobado.

TORDESILLAS Y SU ENTORNO

Parador

Día 2: Tordesillas

En nuestra intención de repetir viaje por tierras castellanas prevalecía en primer lugar nuestra visita a Valladolid, ciudad a la que a sus muy buenas referencias se unen su carácter de ciudad tranquila, la sencillez de su gente y su esmerada conversación, en la que el sabor de lo antiguo luce en todas sus calles tal y como tuvimos ocasión de comprobar. También estaba en nuestra agenda pasar un día en Ávila, ciudad que aunque ya conocíamos, nuestro deseo era verla con más detalle.

Llegamos al Parador de Tordesillas a la hora de comer y aunque habíamos decidido ir a la Plaza Mayor de la Villa al atardecer, después de una buena siesta y la opción de su piscina climatizada junto a su relax, hizo que no lo abandonáramos, ocupados en nuestro descanso.

30 octubre 2009

OPERACIÓN PRETORIA

Operacion pretoria

Dice el sabio refrán que el que mucho abarca, poco aprieta. Aunque a veces, sí lo suficiente.

Don Baltasar Garzón: para algunos, juez estrella; para otros, látigo de la ley.

Asombra, sin embargo, su capacidad de trabajo, al igual que sus frentes diversos, cuyas acumuladas tareas hace que algunas estén en entredicho, siendo objeto de crítica por parte de diversos estamentos del mundo judicial.

Don Baltasar vuelve a las primeras páginas de la prensa nacional con la de repente conocida como “Operación Pretoria”. El recurso al traductor alemán no ha sido utilizado en este caso, lo que no nos llama la atención. Bautiza el caso recordando la antigua Roma, quizá por aquello de los gemelos Rómulo y Remo mamando de la madre loba.

Lo que si nos llama la atención es que desde que empezara su trabajo, que imagino de más de nueve meses, los necesarios para cualquier parto, no haya salido en la prensa (la de “El Pais”, por ejemplo) ni una sola grabación telefónica referente al caso, así como ninguna referencia deseosa de ofrecer a la opinión pública un caso de corrupción, como nos han acostumbrado en los últimos meses. Seguramente la razón estriba en no cansar a sus lectores, o bien, y quizá sea lo más probable, que el único interés de estos se ciña a la “Operación Gürtel”, y hambrientos del guión establecido, abrir nuevo seriales pueda llevarles al hastío.

Qué gran eficacia la de nuestra policía, que actuando con gran celeridad, detiene a la cúpula socialista de Santa Coloma de Gramanet, según las ordenes precisas del Juez Baltasar Garzón, “el brazo armado de la Ley”, a la que sirve con eficacia y en la forma que según convenga en la ocasión.

Lo que ya no nos sorprende y dado su gran cinismo, es que de inmediato y en rueda de prensa, alegue Rodríguez Zapatero, que la eficacia sobre la corrupción es producto de su buena gestión por haber dotado de más fiscales a los Juzgados, lo que le alegra y satisface.

¡Im-presionante!

La posibilidad de que en Santa Coloma de Gramanet exista una financiación ilegal del PSOE es un espejismo y el que no haya trascendido a los medios informativos los pormenores de un caso sometidos a un proceso judicial, es la salvaguarda de la presunción de inocencia. Y por supuesto, la eficacia de un Ministro de Justicia, no sólo alejado de las cacerías, sino de la sombra de Rubalcaba desinteresado por la tramoya.

El caso no sólo nos parece sencillamente inmoral en la disparidad de trato, sino que es fiel al estilo del más puro izquierdismo tan avezado en Zapatero, y prueba irrefutable de la persecución ejercida desde Moncloa contra el Partido Popular, más que culpable, victima.

Veremos si San Job actúa en el sentido que debe y despierta ante la insidia de un Partido Socialista que con la manipulación, oculta su incompetencia.

23 octubre 2009

LA GE DE GÜRTEL

la Ge de gurtel

Para una vez que habla Francisco Camps sobre el caso Gürtel en la Cortes Valencianas, más alto podía haber dado su opinión, pero jamás más claro.

Si la “g” del GAL, ha dicho el muy Honorable Presidente, puso al PSOE en la oposición, será la misma letrita, en este caso la de GÜRTEL la que pondrá al Partido Socialista en el lugar que le corresponde; en este caso el de las cloacas, lugar oscuro por donde Ángel Luna anda pululando los últimos meses, y que al igual que las ratas erosionan sus dientes, de paso, alimenta su estomago.

También podía haber dicho que quien sonríe el último lo hace dos veces, pero al ser tan explícito, cualquiera lo entiende. Todo a su tiempo.

Llegarán momentos de mayor consuelo para Alarte, cuando se vea reconfortado por la presencia de Zapatero en la oposición, instante en el que desde el interior del partido se lanzarán a su degüello, libres e insumisos.

La actuación de la izquierda valenciana suena a chiste en comparación con el absolutismo de Zapatero, quien, queriendo parecerse a Manuel Azaña (personaje sobre quien pesa la responsabilidad de no haber unido a los españoles, noble intención a la que no dedicó ni un minuto de su tiempo) su actitud es más semejante a la de Alejandro Lerroux, el radical en sus primeros tiempos.

En Zapatero vamos viendo el por qué de la elección de sus ministros, con la única duda cada vez más disipada de que la razón que le llevó a ello es producto de un complejo personal en el que enmascara su debilidad, aparentando con su estrategia ser él el más listo, a la vez que fuerte, pero que nos ha llevado con su banal decisión a sufrir el más inepto gobierno que jamás conociera España. Advertencia reconocida incluso por quienes se atreven hablar en el interior de su partido.

¿Débil o astuto Zapatero?

No parece ser ninguna de ambas cosas quien pese a su recurso de los libros de autoayuda, o de los de que aprenda Vd inglés en quince días (que por lo visto ni en seis años lo consigue), o de los de economía en horas de café cuyos resultados estamos viendo, poco más ha aprendido, por más de su cohorte de asesores pagados con nuestros impuestos.

Y no hablemos de los sabios consejos tomados por la lectura de Maquiavelo, porque para tal guisa tiene dedicado a Pérez Rubalcaba, su ministro preferido, a quien Zapatero sí ha delegado todo su poder, hombre aquel avezado y buen conocedor del sagaz diplomático florentino, en quien se entretiene en sus horas de lectura.

El divide y vencerás de Zapatero ha sido una constante en sus años de gobierno y su practica ha contribuido a emponzoñar la vida ciudadana en una sociedad que veía superadas sus viejas rencillas y por ello se creía fuerte. Las continuas rociadas de gasolina de un Presidente nefasto nos trasladan años atrás en la historia, con las que pese al peligro que encierran, él, se siente cómodo.

Por lo que no nos extraña la actitud de Ángel Luna, hombre alimentado de insidias, ruin, que cima su escabel y protegido por su atril, carga con vileza contra la farmacia de la esposa de Francisco Camps, rociando sobre su empresa sombras de sospechas en cobarde y necia actitud.

Pena de país éste en el que el estado de derecho, la protección al ciudadano y la presunción de inocencia sucumben a los intereses de un Partido Socialista en el poder, que interesado en apartar de la opinión pública el debate sobre su propia incompetencia, recurre durante nueve meses contra el Partido Popular a base de mentiras y lleno de desprecio, por todo ello, hacia las clases más desfavorecidas a las que trata de engañar.

Para ello, utiliza su fuerza institucional centrado especialmente en lo judicial, utilizando recursos más propios de hampas mafiosas, sin que ni el Ministerio de Justicia, ni por supuesto el del Interior (Rubalcaba y sus lecturas) tuvieran ni la más mínima intención de frenar el dar a la luz secretos sumariales, ni tampoco investigar a quienes los hacen.

Su genial estrategia fiel al rumbo tomado. El de la desvergüenza.

16 octubre 2009

OPERACIÓN TARONJA

operacion taronja

 

Bien pudieran haberla bautizado como “operación naranja”, pero por darle mayor significación valencianizaron su nombre. Y en el centro del dossier estamparon uno nuevo: “operación taronja”.

Y más abajo, en un recuadro de negro y grueso trazo, enmarcaron su objetivo: desbancar a Francisco Camps.

Su urgencia, además de distraer la atención ante la crítica situación debida a la incompetencia de Zapatero, tanto en lo económico, como en lo social, al igual que en su peculiar forma de conducir el timón de la soberanía nacional, a la que no sólo ha puesto en peligro, sino que ha ultrajado, viene dada toda vez que en las urnas, a cara abierta y juego limpio, derrotar al Partido Popular en la Comunidad Valenciana, su logro, es un imposible. El temor de que en las Cortes suceda lo mismo que en la Alcaldía de Valencia, es lo que duele en el socialismo valenciano, hemiciclo donde desaparecida Izquierda Unida, el hueco existente en los bancos de la izquierda, si bien les hace estar más anchos, la soledad que les embarga les lleva a la melancolía.

Sabedores de un escenario semejante, y rendidos a la evidencia de que desbancar al Partido Popular en la Comunidad Valenciana es una quimera, junto a la pérdida de Torrente y Paterna, entre otros feudos, y trago gordo imposible en digerir, su temor es como una losa que les oprime el cerebro.

¡Zapatero, haz algo! ¡Haz algo, por favor!

En la cacería de Jaén echaron las cartas y cada uno aceptó su cometido. Un Ministro, un juez, un policía judicial y una dama secretaria. La prensa fiel, en su cuartel de guardia. Ya sólo era cuestión de tiempo: echado el cebo, a esperar que piquen.

El caso Gurtel no es una simple cuestión de trajes, disfraz siempre falso en cualquier escenario. El caso Gurtel es la “Operación taronja” cuyo único objetivo es hacer que corra como la pólvora una trama de financiación del Partido Popular, cuya prueba más evidente reside exclusivamente en la gran tramoya que ha sabido diseñar el Partido Socialista en beneficio y auxilio de Blanquerías desde que pidieron socorro. No sólo en ayuda de Blanquerías, también en la suya propia: la de Zapatero.

Rajoy y Cospedal han picado el anzuelo y Zapatero con Rubalcaba a su vera, sonríen en su sillón de rico cuero degustando una botella de champán en un despacho de Moncloa. Sorbo a sorbo alzan sus copas y se llenan de gozo. Mientras, unas sombras góticas corretean por los pasillos anexos, sombras que un Presidente de Gobierno no ha tenido ningún inconveniente en ridiculizar.

10 octubre 2009

NOVELA POR ENTREGAS

novela por entregas

Correspondía a la época del realismo cuando surgieron plumas localistas que rompiendo con el, para ellos ñoño romanticismo que tanto furor causara, narraban sus vislumbres regionalistas en folletos por entregas que alcanzaron alto grado de interés en sus lectores. Muchos de ellos han llegado hasta nuestros días en librerías de viejo encuadernados en tomos que guardan en sus hojas amarillentas perfumes de formol y huellas de óxidos que los amenazan.

La novela por entregas cautivó la voluntad de quienes querían saber con detalle las costumbres españolas, y Sorolla, jugando con la luz, llevó a sus lienzos las “visiones de España” que han corrido como la pólvora durante este último año por las ciudades más importantes de nuestra “aún” geografía hispana.

Sin embargo, aquella idea folletinesca ni se perdió en el pasado ni ha caído en el olvido y los fascículos invaden el mostrador de los quioscos y sus ofertas generosas lo cubren y tapizan convirtiendo al sencillo mirador en una pinacoteca urbana, burda y desordenada, en tanto que se ofrece como centro de información a quienes día a día asimilan, no sólo la oficialidad de lo políticamente correcto sino la del sensacionalismo cercano a la mentira, que pese a su pretendido alejamiento, cohabitan en las oscuridad de un desconocido burdel.

Desde el toque de corneta de la desaceleración económica cuyas fugas de agua Zapatero tapona con brotes verdes de ineficaz hierba, su mejor receta ha sido la de procurar su olvido invitando a la audiencia a la socorrida receta de una droga informativa servida desde la páginas de la prensa que cubren la información nacional.

-¡Ya que el Pisuerga pasa por Valladolid y por la falta de agua en Valencia, aprovechémonos de su caudal!

Algo así debió pensar Zapatero. Y al engendro de una sombra corrupta a caballo de buena renta electoral ha tratado de extender en los últimos meses sus redes para conseguir sus fines en perjuicio del Partido Popular, utilizando los mejores medios que tiene a su alcance, como son las catacumbas que unen el Ministerio del Interior con su vocero de “El País”, por mucho que en las últimas semanas muestren ciertas desavenencias con perfumes de coartada.

La “vendeta” de Francisco Correa (siniestro personaje que no sólo sabe el precio de las cosas, sino también el de las personas, así como de sus miserias y apartado por Mariano Rajoy cuando supo de su desvergüenza) procurada desde su estancia en el penal y conectado al exterior, le viene al pelo a Zapatero y la aseveración de una trama financiera al servicio del Partido Popular es su obra, que como otras sin el menor decoro, lo es igualmente maestra; quizá por aquello de que al hilo con FILESA cree el ladrón que todos son de su condición.

En su recuerdo decimonónico y en venta fraudulenta, la novela por entregas inició hace nueve meses una nueva singladura desde la Audiencia Nacional. A ojos ciegos, pero con oídos abiertos del Ministerio del Interior alentada por su máximo responsable quien la ha mantenido con gran eficacia. Ausente de un ñoño romanticismo, sí, pero desde el mayor de los descaros propio de su manipulación genética: la de su izquierdismo totalitario.

01 octubre 2009

EL DIOS ZEUS

sapos y culebras

Como siempre, cuando pasa el tórrido verano, y ya en los días septembrinos la naturaleza se ensaña con la Comunidad Valenciana. Es cuando se presenta en forma de gota fría y deja caer su manto no para protegernos de los invernales días que se acercan, sino para que alarmados por su crueldad, clamemos al cielo para que se aleje y se olvide de nosotros.

Y es que el dios Zeus, allá en las alturas, con sus ojos cegados entre tanto lagrimeo y haciendo oídos sordos, ignora que a nuestro milenario Tribunal de las Aguas le han juzgado en Abu Dhabi. La UNESCO lo ha declarado como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. O sea, desde el lugar en donde más saben del oro negro que mana del fondo de la tierra, nos dan tal distinción al ser quienes mejor tratamos las aguas que discurren a ras del suelo. Quizá sea ésta la razón por la que llueva a mares dejando sus aguas en buenas manos, pero causando en su inconsciencia, tal vez con argucia, dolor, destrozos y desolación.

Así pues, en toda la Comunidad, como en la ciudad de Valencia, el temporal golpea con fuerzas y en el hemiciclo de la Cortes Valencianas caen truenos y rayos acompañados de sapos y culebras que por el rechazo de su hedor, afloran de las pestilentes cloacas de la oposición parlamentaria. Como dice el Presidente Camps, en tono jocoso, más parece que tales exabruptos nazcan porque sus portadores vengan de otros planetas, de Júpiter, de Mercurio o de la más cercana Luna, y quizá, lo más probable, conspirando con el dios Zeus en su templo del Interior, olvidando cómo estaba nuestra Comunidad cuando ellos mismos gobernaban; aquellos años en los que grandes eventos se ofrecían generosos en Sevilla o Barcelona, sus feudos queridos, mientras que Valencia seguía perenne en el baúl del olvido del turismo internacional.

Y ahí es dónde más les duele. Es el gran reconocimiento universal alcanzado gracias al Gobierno Popular en nuestra Comunidad Valenciana -marco político cuyo nombre ignora Marga Sanz, la nueva coordinadora de Izquierda Unida tras desafortunado debut parlamentario, pero, por otra parte, de mayor valoración moral que la de su actual vecina de bancada Mónica Oltra, quien por su carencia de toda ética está llamada a desaparecer del hemiciclo valenciano- el dolor que tanto les exaspera, no estando por ello a gusto en su ya acostumbrada situación, por más que sepan que de la anchura que van a disfrutar en sus mullidos bancos tras las siguientes elecciones será mucho más amplia.

23 septiembre 2009

EL IMPERIO DE LA LEY: LA LEY DEL TALIÓN

La ley del talion

Acabáramos. Lo que les ha venido al pelo a los ediles socialistas de la capital turística de la Comunidad Valenciana es la coartada en la venganza hacia la persona de Maruja Sánchez, la concejala socialista que dio el poder al Partido Popular hace casi dos décadas.

El afán de revancha una vez pasado tanto tiempo sigue impoluto, cual “ley de talión” del ojo por ojo y diente por diente, tal vetusta formula utilizada para hacerse con el poder, independientemente de un pacto firmado entre los dos grandes partidos, y que si los ediles de clase de tropa de uno y otro grupo no han hecho caso, los auténticos firmantes del pacto, en este caso el Presidente de Gobierno con “línea roja” en Benidorm, es el que da su place de acuerdo a su talante, cuyo auténtico significado hemos descubierto en el tiempo, día a día, mes a mes, año en año.

Papá Pajín, amigo en lo personal del Presidente Zapatero y padre de Leire Pajín, en la actualidad docta dama en la  cumbre del Partido, hija ésta a la postre de Mamá Pajin, ya Teniente Alcalde de Benidorm, son quienes en su conjunto han tramado un escenario en el que gozan llenos de orgullo.

Es este el caso en el que el “Pacto de Familia” cumple con su propósito y el patrimonio de los Pajín ve abrir sus puertas orientadas a mejores cosechas.

Los ediles de Benidorm, eufóricos en su patraña, se han dado de baja del partido, pero su carné sigue en sus manos, girado sobre la pared, a la espera del momento de las próximas elecciones en el que le darán la vuelta.

El único harakiri es el del tránsfuga Bañuls que muy bien sabe que en la primera cita electoral perderá su sueldo, por lo que nos alegraría saber cuál es la recompensa. Quizá esté confiado en la promesa de que siempre habrá un lugar del pesebre donde hacinarse, y con la seguridad añadida de que aquello de que Roma no paga a los traidores pertenece a un pasado ciertamente más noble.

El Pacto contra los tránsfugas se ha roto por su fragilidad, y estando Zapatero de por medio a nadie extraña tal es su costumbre en estos menesteres. Su ejemplo cuestiona la responsabilidad de quien nos Gobierna que, como en tantas otras ocasiones, navega sin rumbo fijo, sin orden, sin concierto. Lo hace por el mar de sus vaivenes, convertido en el peligro público número uno tanto en lo económico como en lo social sin olvidarnos en lo político, con las ínsulas nacionalistas que él ha mismo ha avivado. En su navegar, rompe aguas ante un mundo atónito entre quienes se hallan los que le dieron su voto.

¡España sabrá de un nuevo talante! nos decía Zapatero. A fe que lo vamos conociendo.

Como a su niña.

20 septiembre 2009

LA HISTORIA DE JUAN MARRAJO

jUAN MARRAJO

EL VALLE DE LA RUINDAD

Cuando Juan Marrajo quiso ver el Sol creyó que estaba ciego. Gritó, pero sus voces, sin rendijas por donde escapar se incrustaban en sus oídos. Una enloquecida presión estallaba en sus venas y con las uñas hurgaba sus carnes alimentando su furia. Aquel espacio era tan reducido que ya no tenía sitio donde alojar el aliento. Inició su particular lucha contra la muerte dispuesto a vencer aquel encierro.

En su intento de fuga se descarnó el rostro y rompió sus rótulas golpeando el bajo techo. Sus ojos, encharcados de sangre, intentaron abrirse paso ante la oscuridad, pero sólo lograron el intento de escapar de sus órbitas. Llevó sus manos hasta la cara destrozándose así mismo. Despegó sus carrillos de los pómulos, arañó sus párpados y por su rostro se deslizaron los ojos extirpados de sus cuencas. Uno de ellos desembocó en su boca y abriéndola con sus alaridos, lo engulló.

Si la lluvia mueve la losa y el viento tumba los árboles, aquella furia abrió las entrañas de la tierra y su despojo se arrastró por un campo de almas, alumbrado por los fuegos fatuos del camposanto y guiado por su olfato.

Un caballo alado lo aupó a su grupa y lo trasladó al Valle de la Ruindad posándolo sobre un lugar yermo en el que el único signo de vida que se detectaba era la Fuente de la Avaricia.

Quiso saciar en ella su sed, pero le resultó imposible. Con sus manos, tensas e inútiles, quiso aliviar sus llagas, pero fracasó en su intento. Al poco tiempo recibió la visita de unos buitres que, atentos al forastero, quisieron saciarse con él. Luchó contra ellos y con mucho esfuerzo consiguió huir.

En la huida chocó contra una roca ardiente al pie de la Montaña de la Vanidad. Sus manos, abrasándose, se adhirieron a la pared y al instante sintió el hedor de la carne quemada. Tiró con fuerza para soltarse y dando un traspié cayó a un pozo sobre unos cuerpos infames y de los que se escuchaban, ya entre ellos, los quejidos del terror.

Trató de conversar con aquella mugre utilizando un lenguaje de lamentos, pero nada averiguó. Entonces imaginó que eran todos unos miserables que debían de haber llegado a aquel hoyo desde un mundo de ambición en el que purgaban sus pecados de la avaricia. Se consideró igual a ellos, pues no encontró diferencia en el aspecto, tanto en asquerosidad como en mutilaciones la similitud con todos era evidente. Hedían, y luchaban furiosos buscando su libertad, pero se ignoraban sin saber lo que hacían ni por qué estaban allí. Entonces sintió pena por ellos, por su manifiesta ignorancia y trató de ayudarles instándoles a la búsqueda de sus almas, las que les liberara de aquel pavor y les sirviera para ubicarse en algún lugar del mundo donde encontraran su identidad.

Semejantes en todos ellos era la posición y estado de sus manos, de dedos estirados, en actitud mendigante y quizá destrozadas por la codicia. Ignoraba si compartían con él su único deseo, el que por su simpleza jamás había anhelado: gozar con un pequeño sorbo de agua junto a un trozo de pan duro. Sin embargo, estaban hambrientos alimentándose con su propia sangre igual que lo hubiera hecho un animal.

Saciaron el apetito y tirando todos, unos de otros, salieron de aquel pozo. La noche era fría y el silencio se rompía con sus rugidos. Juntos, caminaron lentamente hacia un pequeño poblado, guiados por la referencia de unos ladridos. A su encuentro, salió la jauría encolerizada, a cuyo aviso, escopetas en mano, acudieron las gentes del poblado. Resultó un fuego inútil, pues cuanto más plomo recibían en sus entrañas, mayor era el deseo de pervivencia de aquella turba. Entonces comprendió que eran muertos vivientes, los cuales, como siempre, caminaban sin brújula ni destino, como anhelando que algo o alguien les ayudase a comprender.

Caminó escondido entre ellos, lo que le salvó de los disparos. Sintió terror por todo lo que le rodeaba: por aquel grupo desnortado, por las dentelladas de los perros y por los plomos que abrían en su rostro furiosos regueros de sangre.

Aquel suplicio se convirtió en sosiego cuando un impacto se estrelló en su pecho cayendo sobre el fango. Alcanzó la paz al verse en un túnel ante un haz de luz blanca que le deslumbró.

Cuando recibí aquella llamada, acudí de inmediato a Urgencias. Juan Marrajo, mi mejor amigo, había sido ingresado en el hospital por un infarto. Estuve veinticuatro horas a su lado y cuando despertó me pidió un sorbo de agua. Me dijo que necesitaba humedecer su boca y que deseaba confesión.

EL RETORNO

Juan Marrajo me pidió confesión además de un sorbo de agua. Pero no era a Dios sólo a quien temía. Toda aquella ensoñación había sido real, y él, su protagonista en primer plano. En su cuerpo, manchas de seca sangre se esparcían como evidencia de haber participado en un aquelarre cuyas fantasmagóricas imágenes recordaba de muy pocas horas.

Ya llegada la medianoche, cuando la oscuridad reinaba en el viejo hospital al que había llegado víctima de un infarto, Juan Marrajo abandonó su habitación tanteando por las paredes de la planta baja hasta dar con una puerta de la que tras girar su pomo salió a un jardín. Muy cercana había una ermita con el reflejo de la luna sobre su ábside, cubierto de musgo bajo un tul de hiedra que lo vestía. Y junto a la ermita, un camposanto con losas negruzcas bajo las sombras de los cipreses que como agujas en ristre mecían sus puntas. Del hueco de la espadaña colgaba un murciélago cerrado de alas, como si fuera un badajo a la espera de una señal fúnebre que levantara su vuelo.

Una fosa abierta a la negrura y de la que salía un vaho denso y plomizo, captó la atención de Juan, y más, al sentirlo nada extraño, duda que de inmediato resolvió al acercarse a su boca de la que surgía un hedor registrado en su mente, tal horrible vivencia de hacía escasas horas.

Era una fosa no muy profunda y con una escalera de hierro sujeta a uno de los lados y descolgada al fondo de lo que parecía ser un panteón, descansando sobre un montículo de tierra prensada. Quiso huir de tan lúgubre lugar, pero al dar un último vistazo trastabilló. Cayó dentro de la tumba asiéndose a uno de los barrotes, del que resbalaron sus manos estrellándose contra el suelo, al tiempo que la escalera oscilante caía sobre su cuerpo produciendo un chasquido que retumbó en las paredes y un dolor en su cuerpo rendido al espanto.

Un pajarraco alzó su vuelo escapando por el claror que desde el fondo semejaba un rectángulo de estaño.

Se dio cuenta entonces de cuatro pasadizos, y solo en uno, en el de su izquierda, una tenue luz al fondo mostraba el camino más fiable. Era, al menos, la única salida posible en la confianza añadida del viento que desde aquel pasillo surgía aliviando su rostro.

Avanzó por él tres pasos y al fijar su pie en el siguiente cedió el suelo. Una boca rugiente lo engulló cayendo sobre una mugre harapienta de cuerpos retorcidos de los que salían manos de cuyos dedos descarnados colgaban lenguas de carne. Todo en medio de una atmósfera de vahídos, débil, pero de una pestilencia tal, que el aire allí existente era igual de pegajoso que la masa humana, que si de incontables cabezas, más parecía que sus cuerpos formaran uno solo. Decenas de lamentos, brazos hambrientos, dedos ansiosos, cabezas de huecas órbitas, todo un amasijo de cuerpos entre colgajos de carne en las paredes, cual pinacoteca dantesca propia de un surrealismo infernal en la que con cuajos de sangre signaban sus autores. El recuerdo del Valle de la Ruindad le vino a su mente y el desagüe de sus desechos moría en aquella sima.

Y como preso por una tela de araña quedó victima de aquellas fauces que empezaron a devorarle sintiendo el aguijón de los dientes en sus huesos y el desgarro de su carne de la que tiraban insaciables. Perdió sus extremidades mordisqueado su cuerpo, descarnaron sus huesos, sus vísceras se perdían en el cieno y muy lentamente iba desapareciendo lo poco que de él quedaba. Tan solo su corazón y su mente, junto a su alma, resistían tenaces aquella orgía. Incapaz de huir de aquel amasijo su única pregunta era quién cedería primero, si su pensamiento o su corazón.

Esta era su única convicción y de ella surgía su fortaleza. Mientras quedaran ambos, la esperanza en la vida era el único madero al que sujetarse en aquel mar nauseabundo. Con su garganta destrozada entre borbotones de sangre que se diluían en aquellos seres horribles, mentó desde su alma llamando a la vida. Fuerza que dictada por su cerebro conectaba al corazón, pero que nadie oía porque el altavoz de su boca era ya inexistente.

Pero fue tal la creencia llamando a Dios, que sintió cómo su alma, siempre viva, volaba de la nada para unirse a su cuerpo navegando al exterior.

Y caminó victorioso hacia la ermita donde al levantar la mirada a la espadaña vio esta vez su campana de bronce cuyos resquicios daban paso al Sol secando el musgo en la mañana. Mientras tanto, las hojas de hiedra tomaban baños de oro y un tañido de gloria anunciaba la fiesta del domingo que a la hora del mediodía se iba celebrar.

(La historia de Juan Marrajo ha participado en el 1º Proyecto Anthology con el título “El Valle de la Ruindad” y continuó en 48º Proyecto Anthology con “El retorno”: Temas ambos: Los zombis.)

13 septiembre 2009

PACTOS DE FAMILIA

Pactos de familia

Eran los tiempos en los que por la llegada de un Borbón a España se consideró la conveniencia de los “pactos de familia”; acuerdos firmados y que se hicieron famosos en el siglo de las luces, el llamado de la Ilustración.

Los Borbones sellaron su cercanía hasta tres veces, empeñados en los mejores logros para Francia y España, aunque en el fondo, lo que subyacía en ambas Monarquías era asegurar sus coronas ceñidas en las sienes. Al considerarse los monarcas más fuertes tras las firmas de los pactos familiares, creían verse entonces libres de las amenazas de quienes deseaban poner freno al poder que sobre la vieja Europa pudiera ejercer la borbónica familia.

Llámense como se llamen y nombrarlos es innecesario, pero pasados tres siglos, los pactos siguen firmándose entre los partidos políticos. Dicen que por razones de Estado, al igual que procuraban los monarcas ilustrados, con la diferencia de que igual que se sellan, en la actualidad, cuando conviene, con gran facilidad se rompen. Tal y como hemos visto en la época del talante.

Pero no siempre se rompen y hay familias que nacidas de la nada, destacan, y a la sombra del poder, marcan su terreno. Diestros en los cauces de su ambición, marcan su hoja de ruta con el único objetivo de su enriquecimiento personal, ocupando para ello todos los cargos posibles.

De “pacto de familia” es el caso del papá Pajín y mamá Iraola, ramificado a la que pese a su condición galáctica, luce nombre de monasterio, quizá inducida la familia por la paz monacal del Leire, a cuyo soledad se garantizan los mejores seminarios para el más sustancioso de los frutos.

En Benidorm marca la familia sus reales y en torno a su playa, monta el mejor escenario diseñado con celo convencida de sus dominios.

La ambición de los Pajín es insaciable y a través de sus entrepiernas logran el mayor de los regates. No sólo a cualquier acuerdo entre partidos, sino a las propias órdenes de quienes directamente dependen, instrucción que se pasan por su arco de triunfo y que por lo visto es amplio y floreado. Arco de triunfo fortalecido por el visto bueno de Zapatero, de cuyos amores, nacidos en tierras leonesas, se sienten protegidos.

Y en la floritura, la pantomima de la rotura del carné socialista simboliza la propia falsedad de un clan enriquecido en lo económico gracias a las tramoyas y bastidores de un partido que les ha asegurado unos ingresos superiores a los veinte mil euros mensuales, y que con el próximo y deseado aterrizaje de la niña prodigio en el Senado español, la cifra bonita de los treinta mil está a vista de pájaro.

Si el prudente Blanco y desde que fuera Ministro duda de la aseveración de que el umbral de la riqueza está en los cincuenta mil euros al año, no sé qué pensará de una familia cuyos ingresos no sólo superan esa cantidad, sino que los multiplican por diez, gracias a un compromiso social que “dicen” ejercer, al tiempo que sus patrimonios crecen de mes a mes.

Ambición ésta, que por lo visto, y según denuncia la ahijada política de Zapatero, queda en exclusiva para el infame burgués cuya mayor dedicación es la de vivir a costa de los parias de la tierra, a cuya defensa de estos, Leire Pajín, y como en la foto arriba, levanta un puño, mientras que con la otra mano extendida mangonea la sufrida caja pública de Zapatero, a la que, por supuesto, el clan familiar, servicial, acude cada fin de mes.

04 septiembre 2009

CON LA LEY SIEMPRE EN LA MANO

CON LA LEY EN LA MANO

Sólo con el simple ejercicio de darle a la moviola y libres del comecocos al que nos hemos visto sometidos en los últimos treinta y cinco años, es cuando uno puede darse cuenta de la forma en que se ha tejido todo un entramado que ha hecho posible que el “entorno etarra” se haya convertido en una bestia sedienta de sangre con el único objetivo de hacer daño. Nutridos por el cebo del odio que tanto les alimenta, en el fondo lo que les aterra es verse sueltos de la urdimbre que les atenaza, por lo que su única dedicación es mantener cerrados los postigos de su propia libertad que cualquier ser humano anhela. Condición ésta que consigo mismo destierran quedando a merced de un instinto salvaje que, como una droga, les han pinchado en sus venas.

Si en la región vascongada -prisionera del atrezzo hecho al gusto de un par de iluminados expertos en montajes de falsas bambalinas- y desde la platea de las verdes montañas, o desde los palcos de sus austeros caseríos, vieran muchos de sus antepasados fieles a su paisanaje, la función que se ha publicitado por las tres provincias vascongadas tan ajena a sus siglos de historia, de seguro dirían que este no es mi Patxi que me lo han cambiado.

Pero no fueron los Baroja, Unamuno, Samaniego, López de Ayala, Legazpi, Elcano y un largo etcétera, intelectuales unos y con agallas otros, los reencarnados cuya bonanza tan buenos frutos hubieran dado al buen pueblo vasco, sino el de “un nuevo amanecer” encubierto en pecado de apostasía por un jesuita que con el testigo de un febril Sabino Arana, haya sido el causante de tanto desafuero y cuyo peor fruto ha pincelado de sangre los ríos de tan bellos parajes vascos.

Hacía mucha falta en la política vasca un lendakari como el actual que no tiene ninguna duda de su españolidad. Decidido también a la denuncia de tanta falsedad y en llevar a la cárcel a quienes su carne es de presidio.

Endurecer las penas y cumplirlas en su integridad es un simple compromiso que debiera tenerse con la sociedad que sufre la lacra del terrorismo. Sin embargo, más parece, y lo es, una loa al desatino la decisión del juez Eloy de Velasco, que sentado en su mesa, bien de moderno diseño, bien de noble nogal y barrocos adornos, tire del cajón buscando la justificación que deje en la calle a quien sabe de su arrojo a los actos de terror, olvidándose, de que en el otro cajón y en sus recovecos, tiene a su disposición razones legales para negar su libertad.

Y al igual, como un insulto a las victimas debe tratarse, el corporativismo de los jueces ante un hecho cuyo resultado a la salida de la cárcel haya sido la apología terrorista en torno a una exultante etarra, sin que ningún juez, y a sabiendas, ordenara su vigilancia e inmediata detención en el supuesto de ello.

02 septiembre 2009

LA TENTACIÓN TOTALITARIA

la tentacion totalitaria

Llega el clásico momento de la vuelta al redil, el que sucede todos los años tras el periodo vacacional, en esta ocasión reducido su disfrute en el mayor de los casos a tan solo una semana, o bien a ninguna, acogiéndose con resignación cristiana no haber podido disfrutar del merecido descanso de treinta días: el periodo por excelencia después de muchos años y que ahora toca olvidar.

De esta guisa vuelve el curso político con sus motores calientes, al igual que lo estaba el periodo anterior, con el Gobierno de Zapatero cruzado de manos, empecinado en que nos olvidáramos de la crisis imaginando otros quehaceres. Puso en marcha la maquinita de hacer dinero y se lo dio a capazos llenos a los bancos olvidándose de la pequeña y mediana empresa con la sonrisa en sus labios, mientras que con el ventilador de la manipulación lanzaba llamas incendiarias con su soplete de mentiras dirigidas con gran destreza sobre las comunidades gobernadas por el Partido Popular.

Fue Jean-François Revel, en su famoso libro denuncia “La tentación totalitaria”, quien puso los puntos sobre las ies alertando de la peculiar forma de gobierno de los partidos izquierdistas, la de ofrecerse a la clase trabajadora mientras que su única preocupación es la del engaño y su único afán el del poder perpetuo.

Tal y como se ha visto en el caso Gürtel, cuya única finalidad es la de que los votantes de izquierdas mantengan su fijación de enojo en el Partido Popular olvidándose de la crisis, de las mentiras de Zapatero, manteniendo viva la llama demonizadora contra aquellos a quienes no pueden derrotar en las urnas elección tras elección, como es en el caso de la Comunidad Valenciana, donde se les ha pretendido involucrar con mala saña y meditada vileza en imaginarios casos de corrupción.

Ahora airean una nueva teoría de la conspiración iniciada por Ana María Cospedal, cuando lo único que denuncia y pide al Gobierno de Zapatero y a su Ministro de Justicia, es que por su competencia en el caso, investiguen cómo han llegado de forma machacona a un diario adicto a la Moncloa asuntos a resguardo de los tribunales; y que dado su frecuencia, hace pensar que en su principal cometido de salvaguarda, el poder judicial no han cumplido sus deberes. Y por supuesto, sin descartar que la autoría de semejante intoxicación, sean de los mismos que de forma sibilina se resisten a su investigación.

Al tiempo que se produce la gran desvergüenza, propia de un estado totalitario y en el mismo seno de las Cortes Españoles, como es el caso de que todos los partidos políticos se hayan negado a la investigación solicitada por el Partido Popular a falta de pruebas.

Algo parecido al supuesto que se pudiera plantear cuando un vecino denunciara ante la policía al ver su perro con la cabeza sangrante tendido en su portal y la sospecha de que uno de sus vecinos fuera el causante de la muerte del animal, y en este caso, como única respuesta, contestara la policía que no inicia su investigación a falta de pruebas. Demencial.

Pues al igual que el perro asesinado, las portadas de El País, muestran sus columnas ofreciendo materia que resulta ser secreto sumarial. Información luego tendenciosa y que por lo visto, parece que su salida a la opinión publica, no sea suficiente prueba como un hecho delictivo, toda vez que debiera estar a buen recaudo en las sombras de los juzgados, pero que se ofrece a la luz gracias a la vileza de alguien muy próximo al poder judicial que abre sus apliques.

La sospecha de maquinación está justificada ante la irresponsable falta de investigación, no sólo del Ministerio de Justicia y del propio Zapatero (según él, el adalid de la transparencia, aunque su presumido talante yace olvidado en algún baúl) sino también de las Cortes Españoles ante un hecho bien cierto y visto por todos, propio de un estado policíaco y sin derecho de amparo. Sobre todo, para quienes discrepan de un poder que se cree omnipotente.