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29 mayo 2013

LA ÚLTIMA DE BALTASAR GARZÓN

la ultima de baltasar garzon

Existen frases hechas que de por sí solas no tienen importancia alguna. Dichos, que independientemente del contexto en el que se manifiestan no tienen ningún interés, porque en su generalización, su irrelevancia viene por sí sola.

Pese a ello, no es lo mismo que salgan de los labios de una persona de colmillo retorcido, o bien de quien acostumbra a actuar con mala fe, o bien de quien lo genere por la inercia que le depara la vida. Es decir, sin saber lo que dice.

Y me refiero a una frase que en los últimos años y por desgracia ha sido y es el “pan nuestro de cada día”: es decir de rabiosa actualidad. Frase producto de los juicios paralelos cuya único objetivo es condenar de antemano al “reo” imputándole mil y un agravios, hechos de boca en boca sin prueba alguna que los justifique.

La sentencia estaba puesta de antemano”.

Lo dicho, fase irrelevante a pesar de su enjundia.

Sin embargo, cuando quién la dice es ni más ni menos que el juez Baltasar Garzón, quien ha osado decir que su sentencia “parece que estaba puesta de antemano”, ahí, señores, es otro cantar.

Ya no estamos ante un personaje de colmillo retorcido, o de quien actúa de mala fe, o de quién no sabe lo que se dice.

Estamos ni más ni menos que ante Baltasar Garzón, un personaje apartado de su carrera por su actuación prevaricadora, lleno de rencor hacia un partido que quiso utilizar para medrar políticamente sin conseguirlo, al igual que lo mantiene ante quienes no comparten su ideología.

¡Menuda pieza el Garzón!

Y lo que es peor, que ha consentido durante un par de años que las portadas de un periódico a la deriva económica se sirviera de las cloacas judiciales por las que navegaba el juez estrella, en defensa de sus bastardos intereses que no son otros que los de aumentar sus tiradas.

¿Sentencia puesta de antemano?

¿Qué hizo Baltasar Garzón para evitarla?

¿Acaso cortó el cordón umbilical que unía su trabajo judicial con la redacción de un periódico de tirada nacional conocido como “El País?

¿Le importaba entonces la “sentencia de antemano”?

¿Procuró en todo momento que prevaleciera la presunción de inocencia, fundamento substancial en un estado de derecho y al que debiera de atenerse?

Son muchos los interrogantes que suscita una trayectoria profesional en la que su toga quedó desprestigiada tanto en cuanto su ejecutoria ha sido útil para condenar a pie de calle a quienes ni siquiera habían llegado a ser imputados.

Un juez, que si otros profesionales buscan su enriquecimiento mediante el famoseo, la telebasura y la portada de su desnudo, él lo ha procurado desde la tarima judicial: el civil “altar mayor” mancillado con su actitud y al que acuden sus aborregados fieles cuya única creencia les viene de la insidia; y para la ocasión, puestos de gala con el rencor.

Ahora lo intenta desde las Américas, como los indianos del XIX.

¡Cuánto cinismo, rediez!

1 comentario:

Jose Luis Aroca dijo...

Este juez es de lo más reconocidos de España.
Mi opinión es que de sinvergüenzas tienen este y todos los demás.
En un país donde la justicia no funciona,por presiones o por mal ejemplo,pienso que están presionados por alguien o algunos que son invisibles para nosotros.
La constitución es una mentira,y por desgracia la ley cae hacia el más debil.
Saludos.