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21 octubre 2008

TAUTINA


Escribes como los ángeles, que de lo único que sé de ellos es de sus plumas, en las que quiero creer, al menos, en este instante.

Quizá perdieron una de ellas un día de viento, y suave, se fue arrastrando meciéndose entre brumas hasta que llegó a un fecundo calvero donde alguien la recogió. Sólo la sensibilidad de una mujer pudo darse cuenta de su utilidad. Y tras mojar su punta seca con sus labios ávidos de contar, y sentada sobre una piedra, alfombrada de seco musgo, se puso a escribir sobre la palma de su mano.

Eran tantas las cosas que necesitaba extraer de sí misma, que de bien poco iba a servirle su mano pequeña, por mucho que la extendiese para hacerlo sobre ella.

Y como no pudo lograrlo, dejó trotar su imaginación por el prado próximo, mientras escuchaba la música de las choperas cuyas notas surgían celestes, quizá nacidas de quien había perdido aquella blanca pluma. Lo que le daba mayores bríos a la niña de largos cabellos, que sentada sobre su piedra, sólo deseaba tener a quien contar.

Una nube, buscando la pluma, llegó al calvero. De él quiso hacerse dueño, cubriéndolo todo, y con la seguridad de encontrarla para llevársela consigo.

Pero fue entonces, cuando la vio en tan buenas manos al tiempo que adivinaba todo lo que en aquella mente se albergaba, por lo que se le ofreció generosa.

Escribe niña, y no te preocupes por no tener dónde, que mi poder es inmenso. Me ofrezco a ti, como prolongación tuya. Y almaceno en mi vientre, que potencial e infinito, será el mejor refugio donde puedas explayar tus fantasías sin límite alguno para la posteridad de tus días. Sólo te pido que no pierdas la pluma, que aunque no te hace falta, es la de un ángel al que no debes desairar. Te diré un secreto, niña de largo peinado: cuando el ángel soltó su pluma, sabía muy bien a qué manos llegaría, convencido como estaba que nunca le ibas a defraudar.

9 comentarios:

Ella dijo...

Es un cuento bellísimo y, puesto que me lo aplico por la parte que me toca, también motivador.
Te agradezco el descubrimiento de una palabra preciosa que desconocía, "calvero" que en adelante añadiré a mi vocabulario en tu honor.
Gracias también por ofrecerme tu fructífera amistad.
Un afectuoso saludo

Anónimo dijo...

Coincido con la precedente y dulce (me imagino)"ella". Lo que no entiendo es el adjetivo "fecundo" que acompaña a "calvero", cuando este es un espacio "pelao", sin arboles en medio de un bosque. ¿Fecundo en qué?
Iván

Anónimo dijo...

Mensaje para "ella". Calvero será una palabra preciosa, pero su signicado no tanto. Viene a ser como la calva o calvicie del bosque.
Iván

Julio Cob dijo...

Iván:

En cuanto a lo de fecundo, le di ese calificativo por lo que iba a representar para mi protagonista del cuento donde sentada en una piedra de musgo seca (en el interior del bosque sería húmedo) iba a encontrar su fuente de inspiración.

Hasta un erial puede serlo.

Recuerda a Machado.

Anónimo dijo...

Vale, pero eso se te ha ocurrido ahora para salvar la mini-crítica. Con todo, un erial en el bosque es dificil de encontrar. ¿A ver qué opina "ella", si aparece.
Iván

Ella dijo...

Disculpen la tardanza caballeros, a veces aparco las cosas importantes en favor de nimiedades.
En cuanto a la cuestión que nos ocupa, señor Iván, yo dije (y ratifico) que calvero es una palabra preciosa, nada más. Y lo es por su sonoridad, porque acuna las sílabas que la componen y porque suena francamente bien a mis modestos y preciosos oiditos.
Si con su aclaratorio comentario pretendía usted solapadamente explicarme su significado, por si un acaso yo me enamorase alegremente de las palabras antes de conocer su acepción, desde ya le agradezco el interés, pero tengo por costumbre investigar yo solita sobre todo aquello que me interesa.
Sin embargo, ya que esto parece tema de polémica, apoyaré el parecer de Julio Cob, no porque sea mi más reciente y satisfactorio amigo, que lo es, sino porque a mí las calvas me ponen mucho. Me resultan encantadoras, qué le voy a hacer.
En fin, no soy mujer de polémicas, así que si usted insiste en su opinión no se la discutiré más. Total, ya me ha chafado toda la poesía y dulzura de mi primer comentario agradecido...
Un saludo cariñoso.
Tautina

Anónimo dijo...

DE NUEVO, MENSAJE PARA "ELLA".-Pido disculpas y lamento, sinceramente, haberte chafado la poesía y dulzura. En un comentario precedente te llamo "dulce" porque así te imaginaba por el modo de redactar. Por cierto no me llames Sr. Iván, Iván a secas. Soy un chaval de 59 años, más solo que la una. No sabes lo que me encantaría que me dieses las gracias por disculparme. Así quedo en paz y tranquilo con el recuerdo de la dulce y sin par Tautina (Parezco Don Quijote).
Iván I (no El Terrible)

Ella dijo...

Señor don Ivan el no terrible. Está feísimo usar el blog de un amigo común para ligar tan descaradamente, pero como soy una mujer muy bien educada, y con permiso de mi querido Julio, le doy a usted las gracias, por otro lado inmerecidas ya que las suyas son unas disculpas con demasiadas exigencias.
En fin, lo cortés no quita lo valiente, dijo el sabio, así que agradecida por su disculpa quedo.
Besos, mi paciente Julio.

Anónimo dijo...

¡Ay mi madre!No doy una. He tratado de ser lo más cortés y finolis posible con Usted (retiro el familiar tuteo) querida "ella". Me está demostrando una inteligencia superior al deducir de lo expuesto lo del ligamento. Es una frase hecha que refleja un poco la imagen del autor del escrito. Me da la sensación de que no le caigo nada bien. No obstante, reitero mis disculpas si he vuelto a meter la pata con este mensaje.