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05 diciembre 2008

¿TE IMAGINAS?

La de cosas que podríamos hacer si estuviese al alcance de nuestras manos el poder mover el tiempo a nuestro albur, a nuestro deseo ahora inalcanzable. ¡Daríamos tanto por ello!

¿Te imaginas? Te imaginas que fuera posible que con nuestras yemas, final de los dedos, tan sonrosadas como envejecidas, pero jóvenes de ilusión, que fuera posible al accionar la rueca sobre nuestra muñeca (seguro que temblorosa) a que nos llevara a un viaje atrás en el tiempo?

Atrás en el tiempo tirando de su eje por un simple clic y que después, al rodar su corona cromada iniciáramos un viaje atrás gracias a nuestro reloj tornando lo andado. Unas sencillas vueltas hacía nosotros mismos y que lo hiciera factible, siquiera por un breve instante, revivir nuestros recuerdos: esas reminiscencias que pululan en nuestro ensimismamiento guardado entre azúcares, indeleble al tiempo.

¿Te imaginas? Indelebles al tiempo; por ejemplo: volver a vivir aquel primer instante del beso furtivo, el del cálido y tembloroso roce de labios desconocido hasta entonces, dejado por primera vez en quien te hacía vibrar solo por el cruce inocente de una mirada, almibarados los dos por una inocente pasión?

¿Te imaginas? O en aquel otro repentino, el del primerizo desnudo integral fijado en nuestras retinas que, cegadas por las cortinas de unos cándidos párpados, hacía abrir como cántaros nuestros ojos, tal grandes ventanales “gloria in excelsis” al altar mayor de la catedral que excitaba nuestro ánimo?

Instante turbador aquel, el de la alborada al deseo, en el que ahora nos gustaría recrearnos cuando las neblinas del tiempo difuminan un pasado del que pervive su huella. Huella de efímero canto lastrada por la nostalgia, pero que merced a un inquebrantable deseo sigue latente en nosotros.

¿Te imaginas?

2 comentarios:

Mª Dolores dijo...

Imaginar....claro, quién no ha imaginado poder viajar en el tiempo, pero sabes, viajar atrás no me parece muy interesante, volver a ver lo que, gracias a nuestra memoria conservamos en el recuerdo no nos sorprendería.
Creo que más interesante resultaría viajar al futuro, eso sí sería sorprendente!!!
Te imaginas?

Un beso

ella dijo...

Así de veces lo he imaginado, tanto, que al final me mareo. Aunque si yo pudiera "rodar la corona cromada de mi reloj del tiempo"(qué preciosa expresión) en lo que menos pensaría sería en el amor. Práctica que es una.
Precioso texto, Julio, cargado de delicadeza, dulzura e imaginación.
Un saludo artista.