Si das una vueltecita por mi Blog, espero sea de tu agrado.

12 octubre 2017

JOAN TARDÁ, EL DERECHO A MENTIR



El #DerechoAMentir que se otorgan es la clave en la que se sustenta un imaginario independentista, pseudo historiográfico, urdido en el tiempo por quienes no son más que vulgares artificieros de una representación en forma de vulgar sainete, la propia de un país bananero, en el que el principal protagonista es el #DerechoADecidir.

El libreto, en su sinopsis más histriónica, lo ha publicitado el diputado catalán Joan Tardá en su intervención ante el Congreso en respuesta a Mariano Rajoy quien a petición propia ha salido al paso de la decisión tomada en el día anterior por el president Puigdemont ante el hemiciclo catalán, donde en un sombrío manifiesto ha ejercido un medido pasapalabra donde lo explícito mutaba a lo implícito, o viceversa, con el desparpajo propio del más experto trilero.

#JoanTardá nos ha dado su particular punto de vista con el recuerdo histórico de los reyes felipes, los monarcas españoles del XVII y del XVIII, así como su parecer sobre nuestro actual Rey que en el ordinal regio y como Felipe VI, lo toma de sus antecesores V y IV.

Su argumento, además de ser falso es un insulto, un cronicón estrafalario dirigido a los oyentes, tanto a quienes sabemos de su habitual verborrea fruto de unos sueños oníricos que imaginamos le son placenteros, como a sus acérrimos seguidores, a su vez cautivos, presos de catecismos doctrinarios que han portado en sus mochilas desde el primer día que caminaron por un aula docente, con el previo paso por las guarderías de su más tierna infancia.

En su particular narrativa historiográfica pasa de largo la condición de los Austrias  de Felipe IV, a quien #JoanTardá “culpa de todos los males” en aquellos años mediado el XVII, cuando entonces la Generalitat “pidió socorro” al rey Borbón con su proclamación como Conde de Barcelona. 

Lo que justificaba que al comienzo del siguiente siglo y ante la llegada de Felipe V como rey Borbón de España, la Generalitat le jurase fidelidad, juramento que motu proprio fue incumplido tras la inmediata invasión austracista, para de seguido “culpar de todos los males” en esta ocasión al monarca Borbón, proclamando la Generalitat al líder austracista como Rey de España, porque como españoles se consideraban los catalanes tal y como se  demuestra con su decisión.

Este vaivén político tiene su actual bucle relatado contra Felipe VI, cuando éste, como Jefe de Estado, ha puesto en claro la manifiesta deslealtad de una institución que se supone debiera ser fiel con su juramento, o promesa, que un día hicieron sus componentes a la actual Constitución Española.

La lealtad del perjuro se alinea con el #DerechoAMentir en su objeto expreso al #DerechoADecidir no recogido en ninguna Constitución en los términos que la Generalitat ha promocionado en los últimos años.

Una campaña desleal sustentada en el #DerechoAMentir al que se acogen quienes por su sectaria e insolidaria actitud, están siempre dispuestos a la búsqueda del “culpable de todos los males”. 


11 septiembre 2017

EL ESTADO DE LA NACIÓN




El actual  #EstadodelaNación observado a través de la ventana que da su vista a la región catalana, viene dado por el desarrollo de un decálogo que se ha ido configurando con el paso del tiempo.

Decálogo que se ha ido escenificando con el ceremonial de cualquier credo religioso, tanto en cuanto se ha dispuesto para que sahume, y en su alimento, la fe del converso.


1 - La introducción en la Constitución de 1978 de unas Comunidades Históricas inexistentes.

2- Las transferencias de Educación y en su totalidad a las Comunidades Autónomas.

3 - La utilización tendenciosa de la docencia por parte de la Generalitat Catalana.

4 - La política llevada a cabo por el tripartito desde la Generalitat Catalana.

5 - La constante manipulación instada por la televisión pública TV3 en contra de España.

6 - La deslealtad catalana con la soberanía nacional -que reside en el pueblo- por parte de un sector su sociedad.

7 - La desaparición del “seny catalán”.

8 - La incendiaria frase de un Presidente de Gobierno, Rodríguez Zapatero, aseverando que “Cataluña será lo que los catalanes quieran”.

9 - La dejadez de sus funciones por parte de la Fiscalía del Estado como convidado de piedra.

10 - La irresponsabilidad de la Generalitat Catalana dispuesta al fraccionamiento social e incluso familiar en su Comunidad Autónoma.


19 agosto 2017

Y POR DOS VECES


Se corresponde con un estado de guerra cuyo punto de ignición viene de tiempos antiguos. Antiquísimos. La reyerta se inició allá por el siglo VII cuando mediante dos pinzas y desde el cercano oriente, el objetivo apuntaba el centro de Europa para su asfixia. La Marca Hispánica por el oeste y Viena por el este -en sus flancos- en sus tiempos de necesidad, pusieron el freno. Pero solo por aquel entonces y por aquel instante. Porque la historia tiene sus pausas.

Con el internete ahora y que lo hace todo más fácil y el ver gratis una película porno está al alcance de cualquiera dispuesto alcanzar el clímax de su lujuria, el fundamentalismo religioso juega en campo propio: un terreno prolíficamente abonado y a su vez muy útil para subir a los cielos donde cien vírgenes esperan la llegada del hijo merecedor de la mayor de las dichas mediante la luz que la media luna expande, que dicen se corresponde con el edén ansiado a la espera del incauto que lo merezca.

Las Ramblas de Barcelona, como cualquier otro lugar que pudiera haber sido el elegido con el afán de hacer daño, se convirtió por un instante en un camino de roja sangre. Antes, otros escenarios ya nos han librado páginas de rojo terror, semejantes siempre, que han conmocionado nuestras vidas. No son más que batallas diseñadas que van formando parte de una guerra cada vez más actual de incierto final. O cantado.

Batalla que cada vez que sucede, por cierto, se repite en segunda fase una vez consumada la "gesta" del miserable ejecutor, por parte de quienes manipulados y a su diversidad, vuelven a la carga a través de las redes sociales donde justifican la “hazaña” -bien de manera consciente o al contrario, en su ignorancia y con guiños de mala fe- e incluso llegan a su consideración mediante la insidia de falsas motivaciones que aderezan con alegatos imperialistas, en los que no falta el dedo acusador hacia el yankee o al malévolo capital.

No hay más que leer repetidas frases incendiarias que nos producen nauseas por parte de quienes desde su cobarde anonimato unos, y desde su condición más ruin otros, pero conocidos todos, instalados en sus tribunas de mezquindad, gozan en sus mensajes lapidarios con la básica intención de hacer daño a quienes los leen.

De esta guisa tratan y consiguen dividir a la sociedad, con el único logro de dar más fortaleza y satisfacción a quienes desde el terror juegan a doblegar la voluntad del mundo occidental.

Acto terrorista que se repite donde se les antoje “y por dos veces” con el rojo de la sangre al fondo.



21 julio 2017

EL PROBLEMA CATALÁN


“El problema catalán” se centra fundamentalmente en el cómo le dices a uno del lugar, de cuarenta años por ejemplo, que Cataluña no es una nación, sin que el lugareño (sea o no sea charnego) se espere la cita.

Mirándole a los ojos, sin cortapisas, bien a las claras, con la misma claridad que de forma rotunda, invitándole abrir su mente para enriquecer su acervo cultural, toda vez que sólo la mentira es lo que viene escuchando de forma machacona desde su más temprana edad en el interior de las aulas, mediante estudiados recursos de manipulación, en ocasiones sibilinos, o intimidatorios al logro de un orgullo herido para convertirlos en víctimas en su marcha a ninguna parte.    

Con seguridad le habrán mentado al cuarentón que nos ocupa de las revueltas catalanas, pero sin fijar la atención, que también las hubo, por similares motivos  en Castilla, cuando los Comuneros, o en Valencia con los Agermanados; mientras que el grito “dels Segadors” del día del Corpus era el de ¡Viva el Rey!, mueran los traidores, exaltados por idénticas razones.

Siglos después, cuando los austracistas se sublevaron contra los borbones, lo primero que hicieron los catalanes fue proclamar a quien en él confiaban, el archiduque, como Rey de España con el nombre de Carlos III; pero esto se calla, es lo que más se oculta en la actualidad a quienes tienen el derecho de saber la verdad.

En cuanto a revueltas, tan aficionados a ellas los españoles, punto y aparte se merece la del cantón de Cartagena, la más cantonal de todas, en un siglo, que, sin embargo, había empezado con el “sitio de Gerona”,  de heroica gesta preñada de españolidad, que por cierto compitió en bravura nacional con el otro “sitio Zaragoza”: el que inspiró los toques de corneta.

¿Cómo pues decirle a un catalán en el rubicón de su existencia que le están mintiendo?, que Cataluña nunca ha sido una nación.

Ni en el derecho internacional, independientemente de su devenir histórico, ni en el Constitucional español, tienen su fundamento un problema que se ha elaborado, mejor sería decir  adoctrinado, a un fuego lento sahumado de artimañas maliciosas, aliñado con el viento a favor de la infeliz adolescencia, cual presa fácil para el inquisidor de oficio que se adueña de su inocente voluntad.

Tenemos pues un problema sin fundamento alguno, con la metástasis de un funcionariado que un día juró o prometió lealtad a nuestra Carta Magna: desde el primer bedel al Molt Honorable, quien ha dejado de serlo.

Lealtad, y a su semejanza viene al caso recordar, que también los catalanes prometieron lealtad d las Cortes cuando Felipe V llegó a España como heredero testamentario de Carlos II.

Último rey de la Casa de los Austrias en España, a quien los catalanes habían considerado como el mejor de los monarcas.


Cosas que no se dicen, que se ocultan: la urdimbre del problema.

14 julio 2017

AL ROJO VIVO


Ahí las tenemos: las dos Españas.

Y en una de sus muchas caricaturas, la que se sustenta desde los medios. Dos programas que entre otras facetas podemos poner como ejemplo, distantes y distintos, que diría Leopoldo Calvo Sotelo. 

Uno de ellos, donde la moderación y su abierta diversidad en la información, contrasta con el radicalismo de otro que en la actualidad y desde su sectarismo más rancio, alcanza cuotas que nos recuerdan tiempos pasados que su director no duda en refrescar.

“Los desayunos TVE” es un programa añejo, ya de larga vida, donde se comienza el día hablando de la actualidad, debatida por unos contertulios cuyo común denominador se fundamenta en la mesura, temple que no está reñido con la diversidad en el discernimiento que los habituales del programa muestran.

Periodismo fresco al servicio del ciudadano normal que se corresponde con el de la mayoría silenciosa, sufrida al mismo tiempo por el atosigamiento a la que está sometida por el radicalismo de los de la acera de enfrente, la otra España, dicho esto sin alusión a los integrantes de unas recientes jornadas festivas, eufóricos por la bandera o estandarte que con los colores del arco iris ostentan.

Y de la otra parte tenemos a un programa, “Al Rojo Vivo”, que se vende con su panfletario y repetido “auténtico periodismo”, que dispuesto a repetir machaconamente la misma noticia y repetidas veces durante un día tras otro, deja de ser lo que pregona para convertirse en puro agitprop al servicio de un ideario radical y populista que hace las delicias de esa otra España, producto de la insidia, hábil en el juego sucio, dispuesta siempre al fraccionamiento de la sociedad. 

O lo que es lo mismo, a lo que en otros tiempos se llamó guerracivilismo, que como los ojos del Guadiana aflora en los últimos años, que aunque sea con matices, no lo es en lo fundamental. Básicamente consiste en romper con los últimos ochenta años, para... ¡vuelta a empezar!

Antonio García Ferreras, nuevo adalid de un Largo Caballero quien manifestó un día que si no se ganaba en las urnas, lo harían en la calle.

Claro está, entonces no había televisión.


22 junio 2017

ESPAÑA, NACIÓN DE NACIONES: SUFLÉ GASTRO ENCEFÁLICO


Nación de naciones: nacionalidades: suflé de vanidades con toque de perversidad: esperpento ruin salpimentado con azufre dispuesto para su ubicación en las infantiles mentes (que lo fue) a su vez indefensas ante tanta malicia, siempre a través de un recetario gastro encefálico que desde hace cuarenta años se ha embutido en las aulas, con añadida publicidad y en paralelo en los medios de comunicación de la caja tonta autonómica. Estrategia que fue diseñada una vez las dichosas transferencias permitieron la estafa cultural.

 Y como dio el fruto que los mercaderes de la patraña deseaban, el “tripartito del botánico” calca la estrategia y está dispuesto a anular la singularidad de Valencia fundida con el crisol de su historia, que, por cierto y dicho sea de paso, por su aporte cultural, está a la altura de las mejores del suelo patrio.

Veamos pues. Se dice que en 1238 “nació el pueblo valenciano y su lengua es el catalán”. Así clama la Universidad Literaria valentina. ¡Cuánta mierda pardiez!

El Reino de Valencia tuvo su rey visigodo como seis siglos antes del citado año. A su final, el territorio permaneció bajo el credo islámico hasta la llegada del “Conqueridor”, cuyos límites eran semejantes a los actuales. Sus monarcas gobernaron a un pueblo musulmán en el que a su lengua arábiga, y a través de los mozárabes, se sumó la del romance en su desembarazo del latín, que a la sazón iba haciendo acto de presencia y con sus variantes a lo largo de la piel de toro.

Lengua pues latina la nuestra, que en un par de siglos y por merecimientos propios, iba a destacar en primer lugar y por encima de todas, algunas –dicho sea esto sin señalar a ninguna- aún sin nombre propio, más bien genérico.

En apoyo de Jaime I, quien marcó el territorio del nuevo reino cristiano con muy pocas variantes en lo sustancial respecto al que se encontró, e introduciendo nueva leyes, llegaron en amplia mayoría repobladores de lengua castellana, y en documentado y menor número quienes desde condados catalanes se expresaban en su propia lengua, que decían la occitana, llegados desde feudos sometidos al rey de Francia hasta el “Tratado de Corbeil” de 1258.

Y de aquellos cimientos surgió un siglo de esplendor a caballo de la Lengua Valenciana, orgulloso legado que actuales pseudo investigadores de la época foral, tan dados a la práctica del bonsái, ocultan o manipulan a su antojo, en manifiesta encomienda de adhesión y vergonzoso objetivo de gestar unos panfletarios “países catalanes” de falsa historiografía, inventando fobias y fábulas, que sólo han existido en el imaginario colectivo de ensoñaciones imperiales. 

19 abril 2017

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA


Mariano Rajoy y como actual Presidente del Gobierno ha sido citado por el Tribunal de la Audiencia Nacional para que atestigüe sobre un caso de supuesta financiación de su partido ante la campaña municipal del año 2003, básicamente en dos pueblos de la comunidad madrileña, los de Majadahonda y Pozuelo De ello hace pues 14 años.

La decisión del Tribunal, por quienes tienen competencia para ello, no ha sido unánime y por lo que se dice, por dos votos a uno se ha finiquitado el “asunto”. Todo hace presumir que en la aplicación del reglamento, el mismo, es tan abstracto, que para lo que unos es blanco, lo es negro para otros. No debiera ser así ante casos de especial relevancia. O mejor sería que no lo fuera nunca, prevaleciendo en la esencia del código penal un fundamento  que nunca debiera ser poliédrico. O dos.

Dos valores inherentes a la condición de ciudadanos que el actual marco constitucional nos regala, que no son ni más ni menos que seamos todos portadores de la presunción de inocencia y gozar del derecho de amparo.


Pero tanto el uno como el otro han desaparecido de nuestras vidas. Ya no existen. 

Y su derrame, que no huida, se ha producido por un valladar de cieno alentado por políticos deleznables, algunos más populistas que otros, con cánticos de victoria por parte de un sector de los medios, alguno con halitosis de infamias, y a mayor sandez bajo la protección de un sector de los jueces para quienes el todo vale ha sido y es estandarte de sus miserias, admitiendo para su juicio cualquier insidia que cualquier día del año se presente ante su despacho. 

¿Objetivo? 

Que el designado ante la opinión pública sea considerado culpable: bien como investigado o bien como testigo.

27 marzo 2017

LA REPÚBLICA CATALANA


Estoy en condiciones de aseverar que durante la primera quincena del próximo mes de octubre se llevará a cabo en Cataluña el referéndum pro la República Catalana. Ojalá el sentido común, eso que con anterioridad se conocía como el “seny”, en la actualidad en sus más bajas horas, se imponga y me deje con el culo al aire. Pero largo ha sido el camino como para retomarlo, y es lo que toca. Dicen ellos. Los independentistas.

Y sí, larga ha sido la encomienda. Tanto en cuanto y como  punto de inicio, tras la transferencia en Educación (y no la de las buenas prácticas precisamente) más de 20.000 profesores fueron sustituidos por otros, que, distinguidos como guarda pretoriana de unas inexistentes calendas catalanas, fueron llamados en su trabajo a cambiar las páginas de la historia,  y a través de las aulas.

Primera enseñanza, presa fácil, carne fresca, para quienes veían en la infancia la mejor nutriente donde sembrar sus miserias, sin, a la sazón, importarles un pimiento el fraccionamiento social, el enfrentamiento generacional y lo aún más villano: la inquina familiar.

Un totum revolutum en una sociedad, la catalana, que ha logrado su estatus de privilegio gracias al proteccionismo económico de los tres últimos siglos, procurado por las diferentes "formas de gobierno" que mantenían tácitas y por sistema su decidido vuelco a favor del existente, entonces frágil, tejido industrial que se vislumbraba en su extensión, en sueños a veces, desde la línea fluvial del río Ebro hasta la pétrea de los Pirineos. 

Más de  trescientos años de proteccionismo español que tuvo su inicio con el Decreto de Nueva Planta de 1716, instado por Felipe V, tras la victoria sobre las huestes austracistas de ocupación, aquellas que tantas ensoñaciones autonomistas regalaron a los próceres de la Generalitat Catalana, que no tuvieron empacho, entonces, para proclamar a su interesado líder, al Archiduque Carlos, como Rey de España y con el nombre de Carlos III. De Res-pública, "res de res".

Ahí queda eso para la reflexión de quienes a toque de cuerna y con la esquila al cuello, serpentean la panfletaria y actual Diada Catalana, en el supuesto , hay que decirlo, de que aún les quede libre y dispuesta para el más elemental discernimiento una sencilla célula en su masa cerebral.

Y ahí están, unos, los del 3% que buscan su tabla de salvación penitenciaria, mientras los otros gozan de orgásmicas sacudidas, instados por el Oriol Junqueras de ojos cruzados, quien un día descubrió el Sinaí de sus ensoñaciones lascivas, situado en los altos del Montserrat, donde los “monjos benedictinos” sacuden sus pebeteros, prietos de alucinógenos de falsas quimeras, para extenderlos a sus pies hasta las tranquilas aguas mediterráneas que tratan de incendiar. 

18 noviembre 2016

FALCÓ


Falcó, el último libro de Arturo Pérez Reverte. Una genial novela centrada en una leyenda urbana, que independientemente sea o no sea cierta, si lo fue, debió cobrar vida de la forma que nos plantea el autor. A mayor, o menor distancia.

Y se vale de esta ficción  para contarnos cómo fue la España guerra civilista, fuera de la nobleza de las trincheras, inmersa en los bajos fondos de la ciudad, en sus sombras, en su discurrir por las cloacas, donde imperaban las tesis  más miserables de unas ideologías enfrentadas sobre un escenario donde la vida humana apenas valía nada.  

Con seguridad, menos que el devenir de una mosca empeñada en posar sobre la oreja de uno, fuera ésta la de cualquier sujeto, fuese o no de medio pelo, que intervenía en uno o en el otro bando. En eso se parecían ambos, los del uno y los del otro. Calcados. Quien molestaba, pasaporte. O con mayor precisión: al “paseo en la noche”.

Espionaje urbano que se tramaba tanto desde una siniestra oficina, como al compás de un baile dispuesto en una fiesta de alta sociedad, donde uniformes de alto copete  cruzaban sus órdenes a subordinados dispuestos a llevar a cabo las encomiendas más siniestras. ¡Cuéntame! que te cuento.

En sus páginas, con la acostumbrada jerga del antiguo periodista, ilustrado en vivo y en directo ante los más ruines actos de los que es capaz el ser humano, el autor no nos habla de bandos, sino de sus banderías.

De una sorprendente misión sutilmente orquestada, que con el tiempo perdura en el imaginario español ante un mar de dudas más o menos interesado, donde la certeza del mismo se fija en la arena del desierto, certificada por un oasis como posible.

Cambio de cromos que Arturo Pérez Reverte trata a su manera con la maestría propia de una intriga que engancha al lector.

La liberación de José Antonio Primo de Rivera a caballo de la leyenda, con las riendas de la emboscada, con el final de su muerte en una cárcel de Alicante tras un juicio de parte.

De su prisión, llevada a cabo con anterioridad al comienzo de la guerra civil, se vale el autor para trasladarnos a una época tan de actualidad en los últimos años; que no debiera.

Protagoniza la novela Falcó, de profesión espía a sueldo, quien pertenece a uno de los bandos, que, sin embargo, no es más que el suyo propio. El otro, el bando rival, lo ocupa el resto. Falcó marca las fronteras que en cada caso le conviene. Falcó no tiene más reglas que las suyas. El código de circulación no le sirve. Conduce a su antojo.

La vida humana es como una hoja suelta y con espinas, que en día de viento, cuando te viene a la cara, si molesta, la apartas de tu camino. Su moral no es más que una bala en la recámara de su Browning, una navaja automática en la mochila, una cápsula mortal para uso propio y cafiaspirinas para sus frecuentes migrañas, todo el conjunto como faro y guía hacia un probable final que sabe está presente al torcer cualquier esquina.  Le va en el cargo.

Pero el verdadero protagonista de la novela no es Falcó: es la España que el autor nos muestra, parece que de reojo, pero con la profundidad de la crítica a la que él nos acostumbra, libre de perjuicio alguno. Con premeditación, con alevosía. 

Falcó tiene, no obstante, su regla base: el autor nos la desgrana en un libro de necesaria lectura. De los de una tacada.

28 septiembre 2016

EL PEDRITO SANCHEZ


Jamás pactaré con un partido populista”: es un frase que cuelga en el éter de la noticia, clara, rotunda, sin matices, ni medias tintas.

Su único valor, el de la frase, viene dado por quién es su autor, quien en este caso es dueño y esclavo de su palabras, aunque a él, esto le importa un pito. Y aunque a los demás adversarios, en especial a los que considera enemigos, les exige la rigurosidad de sus expresiones, el se mea con la meticulosidad de las propias.

En el ejercicio de una profesión que por su escasa valía personal él mismo desprestigia, en sus derivas, incapaz de tomar el camino de villadiego que de ser hombre cabal lo haría y en alta velocidad, por supuesto en clase turista, así debiera, en cambio, cuando procede hacerlo, ancla sus posaderas asido a  un antro cutre y rancio, soez y tabernario, donde el palabro indecente recrea su halitosis.

"Un capitán no debe abandonar su barco cuando se hunde", igual es su reflexión, sin tener en cuenta que no sirve la leyenda cuando la grieta surge provocada por él mismo en su pertinaz tarea hacia el fondo de sus miserias.

Ausente de un curriculum vitae de especial relevancia, aunque como guaperas obtuvo sus rentas, se adhiere como una lapa al calor del partido que le asegure jornal y patrimonio.

Pedro Sánchez es así, el abominable hombre del no, el del vuelva Vd mañana de Larra, el del insolidario preocupado por los recortes, el que hace gala de un partido, que, es lo cierto, cuando ostentó el poder hace unos pocos años hizo aumentar el número de parados en la gruesa cifra de 3.5 millones más de personas, para quienes, dicho sea de paso, había que procurar un fondo económico,  que, dirigentes de su propio partido desviaron a los bolsillos.

Los de ellos, por supuesto.

06 septiembre 2016

NO HAY DOS SIN TRES

No entro, entre otras razones porque no me apetece, en la cuestión del perjuicio que pueda ocasionar a España estar con un gobierno en funciones desde hace ya diez meses, con el agravante, dicen, de que vamos a unas terceras elecciones.

Ni me preocupa, toda vez que la hipotética deriva que se denuncia por ello, no va a ser, con seguridad, peor que la ocasionada por el socialismo de Zapatero. Ni de lejos.

Y si superamos aquel trance, el que dicen se avecina ya no puede asustarnos, porque no será tan dañino. Imposible.

¿Terceras elecciones? Pero si ya hay quienes con cierta sorna vaticinan irónicamente: ¡¡ Y por qué no una cuarta!!

A estas alturas todo es posible.

Pero lo que ha quedado más que evidente, con prueba de nueve incluida, es el muy deficiente, escaso, hasta se puede decir nulo, sentido democrático de unos diputados que ante un doble resultado electoral, a la sazón ratificado en la segunda cita con mayor diferencia y en el mismo sentido, escuchen quienes me lean, con rotundidad más que evidente, han negado la mayor para enrocarse así mismos, sin importarles un bledo una situación que ellos mismos dicen negativa, supongo que así lo interpretan, para los “intereses generales” de la nación.

Nación a la postre en juego como si de una negra aceituna se tratara, cuya situación, encubierta por tres cuencos de pansida patata, hay que averiguar el lugar donde la esconden.

16 julio 2016

EL 18 DE JULIO


Se aproxima el “18 de julio”, en el santoral cristiano onomástica de Anub, de Berta, de Federico, de Gudena, de Marina y de Materno, a la que se añaden un buen puñado de otros santos que por una u otra razón celebran su festividad en el mismo día. 

Sin embargo, para un muy concreto sector de la sociedad, por fortuna minoritario aunque instalado en el sueldo público, su recuerdo es más bien un no puedo vivir sin él. Como un sarpullido que llegadas las vísperas, el tic tac de sus sístoles y diástoles se altera. Sin tan “importante día”, su capacidad de discernimiento se vería mermada de forma sustancial. Puro revanchismo, fruto de un vacío intelectual castrado a golpe de forja. Incrustados tan peculiares socios en las instituciones gracias al apoyo del PSOE, para las llamadas confluencias y en torno al “coletas”, el “18 de julio” representa el clímax de su paranoia.

Un recuerdo ya muy lejano, totalmente apartado de la vida social española desde hace ya muchos años -estamos ya en los ochenta- sin ningún tipo de añoranza para ningún sector ni siquiera marginal de nuestra geografía. Remembranza que aparece de la mano, precisamente, de los correligionarios de uno de los bandos entonces enfrentados, en la actualidad establecido en el ya olvidado túnel del tiempo pero conectado a nuestros días, con seguridad necesitado de la pócima que alimenta sus retorcidas entrañas, prietas con el regusto del  rencor.

El “18 de julio” no deja de ser para tan excéntrica secta el día festivo por excelencia. Es imposible entender, al menos para ellos, un calendario anual con ese día en blanco, o bien como uno más de los que configuran su particular almanaque, que, afortunadamente, no es el de todos.

29 junio 2016

TODOS CONTRA UNO


El 26-J ha hablado y la geografía española se ha cubierto con el azul de la prudencia, tal y como si las aguas del Mediterráneo abrazaran las del océano, ambas dispuestas a las mejores empresas.

El todos contra uno de Fuenteovejuna, en esta ocasión, ha supuesto el triunfo del uno contra todos, y la Comunidad Valenciana, con el freno a la provocación, clamado en las urnas, ha contribuido con su aportación a que se imponga, tras seis meses de auténticos dislates, la sensatez que tanta falta nos viene haciendo.

Ahora se abre de nuevo el tiempo que se dice “de los pactos”, siempre conveniente, para formar buen gobierno. El resultado electoral deja bien a las claras quién debe optar a la presidencia gubernamental, dadas las diferencias entre las cuatro opciones que optaban a mejorar la convivencia del pueblo español. Y éste, ha dicho sin tapujos quién debe coger el mando hacia la salida de una crisis ya demasiada larga.

Y en las formas lentas pero seguras, el cómo ha sido nítido, desechando encantos de sirenas que más se antojan desquites de zafios camuflados de pura banalidad.

No se trata de un órdago, sino de la mejor receta. Y en ella, el ganador de las elecciones, Mariano Rajoy, plantea “la gran coalición” que daría la necesaria y benefactora estabilidad política con el valor añadido de que seis ojos ven más y mejor que dos, al menos en la labor de vigilancia desde el mismo barco. Dispuestos, como debería ser, para la vista en lontananza desde babor, desde estribor, desde el timón de mando. Todos a una.

Barco que sin duda necesitará de una muy buena crujía y firmes jarcias, sin duda, pero en su ejemplo de gran coalición reside su mejor higiene, tanto en cuanto muy bien pudiera ser el inicio hacia el punto y final de las llamadas dos Españas, siempre enfrentadas.

Gran pacto que sin duda sería suscrito y en especial por la mayoría silenciosa, independientemente de a quien hubiese dado su voto.

Sin embargo, el río revuelto, la lucha sin cuartel en forma de algarada y el enfrentamiento social permanente, tienen sus adeptos.


De ello viven.

19 junio 2016

REMENDANDO, QUE ES GERUNDIO




La "transición española" cuyo bordado fue considerado como ejemplar, siendo elogiada dentro y allende nuestra frontera, tuvo sin embargo dos “remiendos” cuyo perjuicio directo estamos sufriendo en la actualidad. Nada es perfecto.

Uno de ellos tuvo lugar en el curro de los ponentes de Gredos, quienes al frescor de sus cumbres caminaron en aras de un consenso que, tras los años, nos hemos dado cuenta de que en su recorrido, la pifia habitual les surgió al paso sin advertir de su peligro: metieron en la mochila la existencia de tres comunidades históricas que si algo deseaban era romper la armonía existente en nuestra orografía nacional, a lo largo de sus valles y de sus ríos.

De aquel barro estos lodos. España parece que se rompe, o más bien bastardos intereses pretenden hacerlo. Otros, de sobra bien conocidos, como única solución a la sinrazón existente, recurren al dislate de un Estado Federal, cuando el actual estado autonómico es puro federalismo en su más alto y puro grado.

Otro de los remiendos se produjo tras el fallido intento de una reconciliación nacional, por otra parte ya lograda en la primera mitad de los setenta, que jugada a dos bandas, no se aplicó el reglamento. Si la derecha rompió de cuajo con el franquismo llevando al centro político a los nostálgicos del entonces llamado bunker, que de facto desapareció del escenario nacional, la izquierda, en lugar de hacer lo mismo desprendiéndose de un pasado del que debiera avergonzarse, optó por levantar bandera del mismo, para con los años retrotraernos a una época en la que el enfrentamiento social de entonces, tienda a llenar las primeras páginas de la prensa actual, tal y como estamos viendo.

Dos remiendos que en lugar de cicatrizarlos para siempre, se hurga sin disimulo en la herida para que produzca el mayor daño, y el pus se expanda por el resto de la geografía nacional tanto en lo social como en lo político.

Y en ello estamos.


14 junio 2016

EL GRAN PACTO


Por lo que hemos visto y oído el “gran pacto de gobierno” es una quimera. Llevamos  seis largos meses con un “gobierno en funciones” cuya única misión bien podríamos decir que es la de mantener el protocolo en un horizonte que nos llena de incertidumbre.

Y entre tanto, haberlos haylos que se lo saltan. Al protocolo me refiero. Sujeto como está, y así debe ser, a un marco constitucional que haberlos haylos también que están dispuestos a incumplirlo.  A pasárselo por la entrepierna, vamos. Es lo que dicen en repetidas ocasiones sin ningún tipo reparo ante los medios, que a la par que nos informan, nos aburren. Es lo que hay.

Vemos pues que de lo que se trata en estos días de campaña electoral es instar a un presumible treinta por ciento de indecisos, dicen, para que se inclinen sus integrantes por una u otra opción de las que se presentan ante las urnas.  Opciones todas, y cada una de ellas, que nos ofrecen la pócima redentora de nuestras inquietudes.

Sin embargo, el encaje de bolillos, tal y como está la España nuestra que por lo visto ya no es la de todos, tiene la complicación de que se corresponde con una nación que ha dejado de ser “una”. Tampoco es  “grande”, pues hace milenios que perdió tal condición; y en cuanto a “libre” se nos antoja que no, condicionados como estamos a los avatares de una crisis económica cuya única solución pasa por una estabilidad política que –sálvese quien pueda- no vislumbramos.

Luego está, aunque en el mismo saco, la existencia de las dos Españas enfrentadas motu proprio, aunque lo cierto es que el rifirrafe viene motivado por una Ley de Memoria Histórica que, dígase lo que se diga, más que unir ha roto.

Así, puestas la cosas, el gran pacto electoral nos daría la necesaria estabilidad política, que, a más, sería un claro aviso para los navegantes furtivos, cuya única pretensión es romper la hoja de ruta que a su largo nos ha permitido avanzar como nunca en las últimas cuatro décadas, por lo que cuanto menos se merece un respeto, que una minoría, y gracias a una determinada afinidad ideológica que le insufla aire, desprecia.

Pacto electoral que daría paso a la sensatez, a la vez que a los acuerdos obligados entre una amplia mayoría, siendo freno al populismo y dejando en fuera de juego a la insidia, salvo las de la citada minoría que siempre se alimentara de ellas. 

Un gran paso adelante que bien pudiera significar una ventana abierta al fin de las dos Españas. 

Pero… ¿A quién o quienes interesa siga el enfrentamiento que las separa?


25 mayo 2016

LA CONTRARREFORMA

La España a caballo de la Contrarreforma nos alejó de Europa.  Bien es cierto que se correspondía a cuando no se ponía el sol en el “gran imperio español”, pero más cierto fue que el pensamiento único impuso sus puertas al campo a lo amplio de nuestra geografía. El púlpito marcaba su impronta.

Así fue durante tres largos siglos sin aprovechar “la guerra del francés” cuando el pueblo clamó por la vuelta de un rey absolutista al que bautizaron como “El Deseado”, dando la espalda a la Ilustración personificada en los afrancesados. El púlpito seguía en sus trece, dale que dale.

Tuvo que pasar más de un siglo, bastante más, para que con un cambio de rumbo de 180 grados hubieron quienes nos hablaron acerca de los avances, tanto sociales como culturales, que el pueblo español necesitaba. Pero las manecillas del reloj no se pararon, avanzaron deslocadas y el cambio fue de 360 grados, con su vuelta de tornillo pero al punto de partida, es decir, nos quedamos en el mismo punto del pensamiento único pero en esta ocasión con vientos anticlericales sustanciados en el fundamentalismo más radical. Pintaron bastos entonces. El púlpito plegable soflamas a cambio de dogmas paganos que se esparcían por la calles. Ajuste de cuentas, decían, desde la ortodoxia oficial.

Vino lo que vino y la transición, cuarenta años después, prometía restañar viejas heridas y la libertad sin ira estalló por las ondas. Los carteles de los Fondos Feder inundaban las carreteras hispanas ante el jolgorio nacional. Estábamos en Europa tras un sí a la OTAN que con anterioridad se negaba.

Pero resultó efímero. Una nueva Contrarreforma llama a nuestras puertas en andas de confluencias, mareas y en comú. La gorra chavista muta a "coleta" y como osado “personaje del sur”, lo mejor es ir en mangas de camisa alejándose de Europa. Nada nuevo ni original.


Spain es diferente, como tantas y tantas veces nos dijeron… y nos dicen. 

Nada es casual. Por uno que piensa nueve que embisten. Nuestro poso cultural.

20 mayo 2016

LA CORRUPCIÓN JUDICIAL, LLANAMENTE.


La actuación de los jueces Baltasar Garzón y Elpidio José Silva Pacheco representa la punta de un iceberg en el que esconde un entramado judicial defensor de unas directrices que en absoluto tienen relación con el código penal existente. Esto es y tiene su nombre: “Corrupción Judicial”.

Un Alto Tribunal Constitucional que tarda cuatro largos años en resolver si Cataluña es o no es una nación, su demora se debe en exclusiva a razones políticas.  Esto es “Corrupción Judicial”, llanamente.

Que un medio informe en su portada y a diario durante meses y meses, años incluso, información bajo secreto de sumario ante el silencio y cruce de brazos de los jueces implicados, se llama a esto “Corrupción Judicial” y con mayúsculas.

Que el Fiscal del Estado no haya intervenido de forma rotunda ante la deriva independentista cuando es su principal obligación y a la vez su razón de ser, su silencio e inhibición obedece a la “Corrupción Judicial” existente que erosiona los cimientos del propio Estado.

Que una Institución Autonómica, cuyos principales cargos han jurado o prometido su lealtad a la Constitución, y aquellos lancen sobre ésta el guante con ademanes chulescos propios de tahúres, con la más absoluta impunidad y sin temor alguno, sólo es posible cuando los guardianes de la Ley se mueven en terreno propicio a ello, que no es otro que el de la “Corrupción Judicial” existente.

Que los jueces admitan a trámite denuncias basadas en frívolos indicios y sin aporte documental alguno que se resista, no sólo obstaculizan su funcionamiento, sino que convierte a la judicatura en una especie de rastro al capricho de quinquis y trileros, bajo el nombre de “Corrupción Judicial”, en este caso abierto tanto en días laborables como festivos.  

Corrupción Judicial” de la que se han beneficiado quienes actúan al margen de la Ley y en perjuicio de las víctimas, que, fundamentalmente, se representan por la sociedad entera. Su amparo, único por cierto, queda en la sumisión y aceptación de lo políticamente correcto navegando desde su condición de ciudadano a la de súbdito, sin peaje alguno, que con el tiempo bien pudiera servirle de garantía.

Corrupción Judicial” de alcance insospechado, imprevisible y con muy dolosos resultados.  Cuantitativamente inmedibles.  

En lo social y en lo económico.


04 mayo 2016

POR FAS O POR NEFAS.




Se inicia una nueva campaña electoral tras el fracaso de la última legislatura. La más corta desde el inicio de la transición. Cuatro meses que si para algo han servido ha sido para descubrir las aptitudes circenses de quienes conforman la nueva política, a la sazón, auténticos expertos en el arte de captar la atención, como modernos politólogos de un sustento cuyas esencias no sólo nos asombran, sino que atemorizan. Menudas alforjas para aquel viaje.   

Ante el horizonte del 26-J, el pegado de carteles se ha iniciado. Como muestra, los primeros grafitis que han tenido la casual coincidencia, anunciada en los telediarios, en la mano de sus autores.

Ellos, quienes por fas o por nefas han sido los principales protagonistas del reciente fracaso legislativo, al ser su principal obsesión el bastón de mando en detrimento del pacto. Encomienda que al mismo tiempo y cinícamente han pregonado (con su habitual caradura de siempre) como la esencial exigencia del ciudadano del que se mofan.

Pedro Sánchez nos dice que “se equivocó” cuando llamó “indecente” al actual Presidente en funciones. Más de lo mismo nos anuncia Pablo Iglesias, alias “el coletas”, que repite la secuencia diciendo calcada que “se equivocó” llamando el de la “cal viva” al expresidente Felipe González.

La nueva campaña electoral se ha iniciado y por lo visto a toque de corneta en su misma tonadilla.

¡Pasen señores! La segunda parte del más que posible “pifostio nacional” se dispone a entrar en escena.

Sus protagonistas están dispuestos a ellos. Por fas o por nefas.


27 abril 2016

CARTA ABIERTA A PABLO IGLESIAS


Reúnes en ti tres circunstancias. Las califico así porque no me atrevo a hablar de ellas como cualidades. No, no lo son. Sumadas y en su conjunto, dejan de ser tales.

Eres inteligente, maquiavélico y comunista convencido. No estás preparado para ejercer cualquier actividad productiva; serías un fracaso. Lo tuyo es pensar y sólo esto. En definitiva, eres un peligro social.

Te comparo en el tiempo a Martín Lutero (pese a la calidad humana de éste y de la que tú careces) quien denunció con sus famosas “noventa y cinco tesis de Wittenberg” todos los abusos que ejercía la clase dominante, la del papado romano.

El resultado fue que consiguió un baño de sangre en toda Europa. Sin embargo, al final de sus días, Lutero se consideró asimismo culpable de aquella sangría. Fue cuando buscó su retiro como un penitente producto de su osadía.

Tu serías incapaz de lo último porque no eres creyente. Por otra parte e independientemente de ello, eres maligno.

En cambio, fueron otros personajes como Luis Vives, Tomás Moro y Erasmo de Rotterdam, quienes denunciaron lo mismo. Pero jamás practicando el anti sistema.

Consiguieron que llegara el Humanismo, la Ilustración y la Democracia, dando ocasión posteriormente y con sus legados, al fin del absolutismo.

En definitiva, eres perverso. Lamentablemente un encantador de serpientes.

Finalmente, te digo que puedes preparar tu respuesta, pero sepas que yo, al tanto de tu maldad, no la voy a leer. Si lo haces por correo, él mismo, te tratará como un spam y automáticamente irás a la papelera. Y ni siquiera a la de reciclaje.

Por cómo engañas a la gente y te sirves de ella, eres basura.

14 abril 2016

RIBÓ I EL PROVOCADOR


Joan Ribó es un provocador. En su programa de gobierno llevaba las “fechas marcadas”. Por supuesto, escondidas bajo la mesa, como los rufianes; pero dispuesto a jugarlas. Sant Dionís, Epifanía, tanatorios, Santos Vicentes como patrones de la ciudad, todo cuanto oliera a incienso, que al fin y a la postre sahúma el ambiente, sin causar daño o dolor alguno, salvo para los resentidos. Y ahora el “14 de Abril” y en fecha equivocada.  

No hay que confundir los términos.  Una cosa son las ideologías, que se pueden rebatir con argumentos siempre y cuando se buscan puntos de encuentro, y otra los sentimientos. Que se merecen siempre respeto. Pero hay un tercer estadio a la sazón muy útil, dispuesto para albergar a quienes practican el resentimiento. Condición ésta que presupone predisposición, sin la cual no existirían los resentidos. 

Joan Ribó pertenece a este grupo de la condición humana y por eso hace lo que hace. El guión es sencillo, no hacer nada y de vez en cuando, provocar.  La gestión queda para los tecnócratas. Y nuestro alcalde, que no es de todos, tal y como se empeña en demostrar, no es de estos.

Es un inductor de ideas. Igual abre un balcón que peatonaliza una plaza a base de cutres vallas. Obliga a las motos a estacionar en las calzadas, restando espacio para los vehículos, que no dejan de ser la expresión más cruel del voraz capitalismo. Si dificulta su presencia en las calles, la sociedad será más igualitaria. 

Así razona Joan Ribó, muy preocupado por sus súbditos que en la  bicicleta basa el logro de la mejor salud, lo que reduciría el gasto en sanidad.

Habría entonces más y mejores partidas para cabalgatas y otros saraos, donde con la cuatribarrada y la tricolor (ojo avizor al almanaque de las “Fechas Programadas”) dios con minúscula mediante, y con la complacencia de que el tiempo lo permita, sería lo progre y culto con estas guisas conducir el rebaño a su redil anhelado.

Basta con provocar. Lo de gestionar con eficacia no entra en sus planes.


Por cierto, nuestra ciudad fue Capital de la II República un 17 de Noviembre. Ribó en el trueque domina las distancias. Ya reconvirtió en cabalgata de las “reinas magas”, el recuerdo de una fiesta de exaltación bolchevique de 1937. 

Cuando la guerra civil.